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Mauricio Sánchez / Director General Grupo Human

Es lunes, las personas llegan a la oficina y rumbo a su lugar de trabajo se saludan, se entretienen con los detalles del fin de semana mientras toman el primer café matutino, de pronto miran el reloj y ya pasó una hora.

Qué sucede en los lugares de trabajo en los que las personas divagan o se distraen. La falta de concentración entre los colaboradores resulta en una disminución de productividad que afecta a cualquier organización en todos los niveles de su estructura. Evidentemente la solución no es imponer sanciones prohibitivas que perjudiquen aún más el desempeño además de posiblemente generar mal clima laboral. Observar el día a día de los colaboradores de la organización, entender sus necesidades y motivaciones es el primer paso  para erradicar la disminución de productividad.

Las personas pierden tiempo importante de su día laboral mientras saludan a sus compañeros, encienden la computadora, revisan redes sociales, consumen algún alimento o simplemente por distractores ambientales como llamadas telefónicas de otros colaboradores. La respuesta a esta situación no es prohibir esas actividades, pues al hacerlo sólo se generará un mal clima laboral y la percepción de la empresa por parte de las personas  será negativa. Una solución viable es crear campañas de comunicación interna sobre la importancia de la productividad, para que a través de ella fomentar buenas prácticas enfocadas al aprovechamiento del tiempo y de recursos para llevar a cabo las actividades de las personas.

La baja productividad es consecuencia de múltiples factores, algunos involucran directamente a la empresa pero otros no ya que son externos y en ellos difícilmente la organización podrá interferir. En los factores que sí, la empresa puede combatirlos desde diferentes perspectivas, por ejemplo desde  un tema de cultura organizacional o de una buena planeación del capital humano. En el primer rubro es importante que la organización transmita la importancia de realizar bien y en tiempo todas las actividades, además de otorgar el debido reconocimiento por el trabajo que realiza cada colaborador de la organización. Cuando las personas son conscientes de que su productividad afecta a una escala mayor es cuando pueden comenzar a rectificar conductas u optimizar  el tiempo que le dedican a ciertas labores.

El otro tema en cual las organizaciones deben poner especial atención es la adecuada planeación del capital humano. Desde las descripciones de puesto, pasando por la selección de talento y hasta la oportuna detección de necesidades de capacitación serán factores preventivos para evitar baja de productividad.

La motivación también es un buen elemento que contribuye a aumentar la productividad de las personas, establecer retos o metas que permitan a los colaboradores crecer profesionalmente, asignar nuevas responsabilidades en señal de mayor confianza y dotarlos de las herramientas y capacidades necesarias para desarrollar de manera íntegra sus actividades, siempre cuidando el desgaste emocional y físico que esto pudiera representar.

La baja productividad siempre será un síntoma de que algo no marcha del todo bien en la organización por lo tanto se deberá tener muy en cuenta para poder prevenirla en su defecto erradicar esa situación que afecta gravemente a toda la empresa.

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