Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx
En toda esa alharaca que se ha hecho en torno a la señora Maru Campos, se olvidan momentos históricos que dan la lección y enseñanza históricas de como resolver los casos. Si la señora tipifica claramente la traición a la Patria, debe ser sentenciada a partir de lo que dice el Código Penal Federal. Dudar, tambalear en esa postura, puede ser grave. La historia es sabia. Se debe aplicar la sanción de acuerdo a la gravedad del hecho. Maximiliano de Habsburgo el invasor austriaco impuesto desde Francia por Napoleón III, mereció la muerte, pero Porfirio Diaz, el dictador de gobierno largo, fue de hecho sometido a una sanción menos grave quizá porque era mexicano y las circunstancias no planteaban algo definitivo en su persona. El aceptó una renuncia que no tenía salida y salió directamente para no volver. Todavía sobrevivió en Francia con lujos, según se ha descrito, durante más de cuatro años. La señora Campos debe renunciar a la gubernatura de Chihuahua, que ha violentado, ser procesada y cumplir la pena que se le imponga. No hay más.
HUBO CASOS HISTÓRICOS QUE SE TENÍAN QUE RESOLVER DE ESA MANERA
Es curioso como este mes de mayo trató de acaparar momentos históricos fundamentales de nuestra Patria. Uno de ellos la abdicación de Maximiliano de Habsburgo al segundo imperio, el 27 de ese mes de 1867. Muy diferente renuncia, al alegre recibimiento del impuesto por Napoleón III, en su arribo a Córdoba el 30 de mayo de 1864. Son singulares las coincidencias porque en aquel 27 de mayo, el que recibió la noticia de la abdicación fue nada menos que Porfirio Díaz. Fue el presidente de ministros del renunciante el que confirmó a Díaz, quien como una especie de ironía de la justicia, presentó su renuncia el 25 de mayo de1911 ante legisladores y salió el 31 de ese mes hacia Francia a bordo del Ipiranga. Menos suerte había tenido Maximiliano quien al refugiarse en Querétaro después de su abdicación, fue hecho prisionero y fusilado el 19 de junio de 1867. Tuvo como testigos nada menos que a Mariano Riva Palacios y a José María Iribaren ministros de gobernación y de fomento, del estado mexicano.
LA HISTORIA SE REPITE EN HECHOS Y ACTITUDES QUE AHORA OBSERVAMOS
La historia es repetitiva en muchos sentidos. La traición opositora en su alianza con el extranjero ha sido común en México desde su Independencia. Aunque las traiciones de Santa Anna y otros, dentro del gobierno, también son históricas. Pero en todas las épocas se ha dado. En la breve época del gobierno de Francisco I. Madero, no solo se daba la misma revuelta que los medios derechosos lanzan ahora a diario, incluyendo todo tipo de mentiras, sino que incluso se llegó a ver que medios y periodistas que estuvieron con el impulsor de la Revolución, se le voltearon. Las crónicas de esa época señalan que pocas veces se ha visto en épocas posteriores, la agresión de medios a un gobernante. Eran muchos, además, los que vivían en ese entonces en la frontera. pero al lado de Estados Unidos.
