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*Tal como está el modelito de gobierno nada cambiará… el dinosaurio de Monterroso permanecerá, dormido o despierto, pero vigilante en esa impunidad que le concedió la enorme creación literaria. Así, la corrupción, que puede dividirse entre perversidad y debilidad humana, continuará presente entre la contradicción de aspirar a lo que, por lo visto, jamás podremos ser

 

Gregorio Ortega Molina

¿Es la corrupción un cáncer terminal que disminuye y pervierta a gobierno y sociedad? Dar por hecho que así es parece una temeridad. Lo cierto, lo verificable, es que curarlo requiere de una reforma del Estado radical y absoluta, porque esa enfermedad anida en el actual modelo político, en la institución presidencial como origen y fuente.

     Para comprender la dimensión del problema, retomemos párrafos del artículo de Carmen Aristegui publicado en Reforma el 27 de mayo de 2019: “Miguel de la Madrid manifestó un profundo arrepentimiento por haber dejado como sucesor en la Presidencia de México a Carlos Salinas de Gortari. Se dijo decepcionado por la inmoralidad mostrada en el uso de ese poder que le permitió a la familia Salinas amasar enormes fortunas a partir de la corrupción, los ilícitos y la vinculación con el narcotráfico…

     “Minucias, se dirá. De la Madrid ha sido callado. Los noticieros de la TV ignoraron el asunto. La autoridad, casi ausente, dice que revisa atribuciones. Los partidos le dan la vuelta. De la Madrid tenía razón. La justicia estorba y la impunidad es condición para que esta maquinaria funcione. En apenas unas horas constatamos su verdad”.

     Es momento de preguntarnos qué tanto ha cambiado el ejercicio del poder con la 4T. ¿Tenemos esperanzas de que, respetando el modelo político, se logre la purificación tantas veces cacareada por AMLO? ¿Estamos a un tris de revertir el mal fario que aqueja a nuestros gobernantes en cuando se tercian la banda presidencial? Quizá es cierto, y el que nace pa maceta no pasa del corredor, y México nunca cesará de aspirar a ser… de luchar por sacudirse las transas y la impunidad.

     Para documentar nuestro optimismo, recurrimos a los resultados de una investigación periodística: “La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) es una de las dependencias que ha recurrido a las llamadas “factureras”, las empresas que emiten comprobantes fiscales que amparan operaciones simuladas, inexistentes o ficticias y contra las que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha emprendido una persecución legal en México. Entre 2013 y 2019, diversas instancias del Ejército mexicano pagaron 2.371 millones de pesos (unos 156 millones de dólares) a 250 compañías que posteriormente fueron declaradas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) como fantasma. A pesar del grave daño al erario que esto ocasionó, ningún titular de las direcciones que autorizaron las compras que ampararon las facturas falsas ha sido sancionado, de acuerdo con la información proporcionada por la Sedena para esta investigación.

     “Los recursos fueron desviados a través de 11.175 comprobantes digitales, según la información contenida en una base de datos proporcionada a EL PAÍS por la Administración General de Servicios al Contribuyente del SAT tras diversas solicitudes de información. Las facturas amparan los bienes y servicios contratados por la Defensa Nacional en decenas de instalaciones castrenses como campos, cuarteles y guarniciones en diversas zonas del país, el Heroico Colegio Militar, el Museo Nacional de la Cartografía, un parque eólico ubicado en el Istmo de Tehuantepec, el cine del Centro de Atención Social para Militares Retirados, el Campo Militar 37-D en Santa Lucía (Estado de México), la Escuela Militar de Sargentos, la Dirección General de Administración y el cancelado aeropuerto de Texcoco”.

     Tal como está el modelito de gobierno nada cambiará… el dinosaurio de Monterroso permanecerá, dormido o despierto, pero vigilante en esa impunidad que le concedió la enorme creación literaria. Así, la corrupción, que puede dividirse entre perversidad y debilidad humana, continuará presente entre la contradicción de aspirar a lo que, por lo visto, jamás podremos ser.

www.gregorioortega.blog                                                 @OrtegaGregorio

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