La prohibición del asbesto una maniobra imperialista

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CIUDAD DE MÉXICO, 13 de marzo (AlmomentoMX).- Una de las maniobras “imperialistas” más exitosas de los últimos 40 años, es la prohibición del asbesto. Ha sido impulsada por empresas y secundada torpemente por gobiernos, señala el periodista Efraín Kleriga Grossgerge.

Indica que esta prohibición ha sido impulsada por organismos no gubernamentales dirigidos y manipuladores, como lo es hoy Greenpeace con las semillas transgénicas. Y la finalidad es la misma.

Es cierto que las fibras de asbesto al ser inhalada producen lesiones pulmonares y que estas lesiones con el tiempo pueden derivar en cáncer; sin embargo, los casos de asbestosis históricos ocurrieron y ocurren principalmente entre obreros de las factorías de asbesto y por falta de equipo de seguridad adecuado.

Señala que el reemplazo del asbesto como aislante ha sido básicamente el poliestireno, cuya vinculación al cáncer es dos a tres veces mayor que la del asbesto.

Agrega que como producto para producir láminas para techo no hay aún un reemplazo igual de barato y resistente que el asbestos, pues la lámina de acero es mucho más cara, pero su uso ha aumentado desde la prohibición del asbesto en casi todos los países.

“El asbesto era una amenaza para los fabricantes de plásticos y láminas de acero, más que una amenaza para los ciudadanos. Como aislante es aún insuperable en una relación costo beneficio, y como techumbre era mucho más barato”.

Se conoce como asbesto a un grupo de materiales fibrosos muy abundantes en todas partes del mundo y que están presentes en la naturaleza, es decir, no son productos artificiales.

Desde los años 20 en todo el mundo se utilizó el asbesto y lo que preocupó a los fabricantes de plásticos y lámina de acero, era lo barato que llegó a ser y aunque los casos de asbestosis en población abierta fueron mínimos y los enfermos eran generalmente trabajadores de la construcción o de la industria del asbesto, se le prohibió con más facilidad que al tabaco o al poliestireno, conectados con ecológicos y de salud, muchas veces más graves.

¿Dónde abunda todavía el asbesto? En edificios viejos de todo el mundo, donde sus habitantes no sufren de asbestosis, y en viviendas populares de países pobres donde un techo de asbestos, es fuerte, impermeable, aislante y muy barato. Y esto último es el verdadero peligro.

Los mismo pasa con las semillas mejoradas genéticamente: El verdadero peligro es que son muy productivas y esto amenaza a quienes manipulan el mercado mundial de alimentos como Estados Unidos y Rusia. Fuera de eso no hay graves problemas, pues por ejemplo, el maíz como lo conocemos es una semilla mejorada genéticamente hace miles de años, al grado que el maíz es una criatura que no puede vivir sin el ser humano, pues no es capaz de reproducirse sola,

AM.MX/fm

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