El gobernador señaló que las administraciones anteriores recurrieron al endeudamiento público como una forma de gobernar, comprometiendo los ingresos futuros y ejerciendo el poder de manera irresponsable, convirtiéndose en una forma silenciosa de corrupción y en la excusa perfecta para no invertir en obras de infraestructura o servicios que beneficiaran al pueblo.
A su juicio, cuestionar la honestidad de los árbitros representa un ataque injustificado hacia quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia en la cancha.