La SEDESA insiste en la importancia de que menores de 5 a 11 años cuenten con su esquema completo para estar protegidos en lo que resta de la temporada invernal.
Con este fallo, el máximo tribunal precisó que el derecho de los menores a recibir alimentos surge desde el nacimiento y deriva del vínculo biológico, por lo que no desaparece aunque un tercero haya asumido previamente responsabilidades económicas o legales.