Durante este periodo, se recorrieron 181,991 kilómetros en vehículo y 2,709 kilómetros a pie; se establecieron 806 puestos de control; se inspeccionaron 12,487 personas y se llevaron a cabo 296 operativos en coadyuvancia con otras dependencias.
La iniciativa convierte al Reino Unido en uno de los países que más lejos ha llegado en la regulación del acceso de niños y adolescentes a las plataformas digitales, siguiendo el camino abierto por Australia y otras naciones que han endurecido sus normas de protección en internet.