domingo, mayo 26, 2024

Museo Palacio Cantón abre exposiciones con vestigios de Ek Balam y Maní

MÉRIDA.— El Museo Palacio Cantón abrió dos exposiciones denominadas Ídolos, persistencias-Resistencias y Ek Balám Polifónico, una propuesta para conocer dos hechos importantes de la cultura maya, los vestigios y la presencia de la urbe de Ek Balám y piezas halladas en Maní, tras el Auto de Fe en el siglo XVI.

Las exposiciones se integran por un total de 240 piezas recuperadas en diferentes actividades y excavaciones y que permiten conocer mucho más de la trascendencia de una ciudad como Ek Balám, que en lengua maya significa “jaguar-oscuro o negro”, sitio arqueológico que alcanzó su auge hacia el siglo V de nuestra.

Ek Balám Polifónico, ubicada en la sala inferior del Museo Palacio Cantón, permite un acercamiento a la visión de esta ciudad que fue el centro del reino Talol a partir de 770 d.C. , con el ascenso al trono de un gobernante ambicioso y dinámico como Ukit Kan Lek Tok’, quien inició un periodo de florecimiento que se distingue por el auge constructivo y decorativo.

En esta exposición se muestran materiales, representaciones e ideogramas, así como cerámica e ídolos que se realizaron en ese sitio arqueológico hace poco más de mil 500 años, con obras y esculturas en barro y piedra, testimoniando aspectos religiosos y momentos de la vida de la población a través del mural de los 69 glifos hallados en la subestructura del cuarto 29 en el tercer nivel de la acrópolis durante los trabajos de conservación del sitio en el año 2000.

En su caso, Ídolos persistencias-Resistencias, expuesta en el primer piso del museo, ofrece una importante cantidad de esculturas, recipientes, vasijas de cerámica, con presencia de dioses mayas, que fueron escondidos por los habitantes de Maní antes del Auto de Fe, que se escenificó en esa población el 12 de julio de 1562 por Fray Diego de Landa.

Según detalla la narrativa de la exposición, los vestigios fueron enterrados en cuevas, milpas y casas donde permanecieron escondidas hasta que fueron recuperadas en diferentes excavaciones, la más importante realizada en 1994 cuando se encontraron gran parte de ellas en una cueva de esa localidad.

Esculturas de diferentes tamaños en barro, piedra y madera exponen la amplia cantidad de dioses que los mayas veneraban, lo que también permite acercarse a la filosofía y sentido de su vinculación con la naturaleza, a la que dedicaban gran parte de sus figuras, la cosmogonía y la fe que dedican en muy diferentes actos de su día a día y vida cotidiana.

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AM.MX/dsc

Redacción/dsc
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