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Por: Mario Ruiz Redondo

Y mientras en Tapachula, la ciudad más importante de la Frontera Sur de México con Centroamérica, se corre cada vez más el riesgo del surgimiento de una epidemia de cólera por las condiciones extremadamente insalubres en su centro histórico, donde se hacinan diariamente centenares de migrantes centroamericanos, en los Estados Unidos, el Congreso anuncia la continuación de la construcción del muro en la colindancia con territorio mexicano.

Epidemiólogos de las distintas instituciones de Salud en la Región Soconusco, advierten que en tanto las autoridades estatales y federales, evidenciando una ignorancia total de la realidad de la Región, anuncian que realizarán un “blindaje epidemiológico” en los límites con Guatemala, los extranjeros que pernoctan en el Parque Central Miguel Hidalgo, defecan y orinan libremente en la plancha y jardines de la gran Plaza, lo mismo que en calles aledañas, generando una peligrosa contaminación ambiental sin precedente.

A manera de presión para que no ocupen el lugar, el gobierno federal se ha negado hasta ahora, a proporcionar a la municipalidad, los apoyos financieros elementales para el otorgamiento de letrinas portátiles, además de cocinas equipadas que permitan alimentar a niños y adultos que hacen escala en su ruta hacia la Unión Americana.

El presupuesto solamente alcanza para proporcionarles autobuses que los trasladan cómodamente al extremo norte del país, donde intentarán cruzar la línea fronteriza.

Estimaciones no oficiales, consideran que esta avalancha de dos etapas, iniciada desde Honduras en septiembre del año pasado, ha estado constituida por más de 30 mil personas, que involucra a salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses, haitianos y africanos, éstos últimos, aunque en menor número, provienen de países donde la epidemia del ébola se mantiene, por lo que su estancia sin control sanitario, representa una grave amenaza para la vida y salud de los habitantes de Tapachula y Soconusco.

Poco más de 12 mil se han sometido al control migratorio exigido por la Secretaría de Gobernación para la concesión de “tarjetas humanitarias”, que en determinado momento les permitirán acceder al ofrecimiento de empleo ofrecido por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

La mayoría ha optado por ingresar de manera ilegal por los innumerables caminos de extravío, ubicados en la ribera poniente del cauce del río Suchiate, que se extiende al sur, hacia el Océano Pacífico y al norte, más allá de la garita de Talismán.

Una invasión que se traduce en conductas generalmente desordenadas, porque en ella se mezcla la gente que busca horizontes mejores de vida, y aquellos que huyen del “Triángulo de Centroamérica” (Honduras, El Salvador y Guatemala), donde tienen en su contra órdenes de captura de las policías, por asesinatos, asaltos, extorsión, trata de seres humanos y tráfico de drogas.

Son estos delincuentes quienes se han apoderado del Parque Central de Tapachula y calles aledañas, donde lo mismo consumen bebidas alcohólicas, fuman mariguana o inhalan cocaína sin el menor recato, a la vista de las policías municipales, estatales y federales, quienes inexplicablemente tienen la consigna de no actuar, aún cuando los centroamericanos se atreven además a faltar el respeto e insultar a los mexicanos que por ahí transitan.

Dispersión por toda la ciudad, para cometer todo tipo de ilícitos de manera impune, de tal forma que el índice delictivo se ha incrementado de manera alarmante en las últimas semanas, sin que ninguna autoridad intervenga para detenerlos, también como según comentan, por temor a ser acusados por los maleantes, de violar sus derechos humanos, con lo cual automáticamente estarían en riesgo de perder su empleo.

Impunidad total de los “maras salvatrucha y barrio 18”, quienes han arribado a Tapachula y los municipios fronterizos para crear la anarquía y la zozobra entre la población, que indefensa observa la apatía de las diversas policías ante este problema de inseguridad que se mantiene desbordado en una Región habitada por más de millón y medio de chiapanecos-mexicanos de la Frontera Sur.

Panorama ya de por sí complejo por el flujo incesante de centroamericanos indocumentados, que se agravará en los próximos días con la llegada de una tercera caravana proveniente nuevamente de Honduras, en la que se repite la historia de la migración de jóvenes y adultos acompañados por menores de edad, muchos de ellos en brazos.

Son miles y salieron rumbo a Ciudad Hidalgo, en su primer contacto con Chiapas-México, rumbo a Estados Unidos, por la noche del pasado jueves 7 de febrero, desde la comunidad La Gran Terminal, ubicada en la ciudad de San Pedro Sula.

Y como sus líderes le tienen ya tomada la medida al trato que recibirán del gobierno federal mexicano, una parte pasará por el puente internacional que comunica a las fronterizas ciudades de Tecún Umán, en Guatemala con Ciudad Hidalgo, en Chiapas-México, mientras que la mayoría lo hará ilegalmente por el río Suchiate, que en esta temporada se puede pasar caminando o también a unos 400 metros de la garita, utilizando las balsas improvisadas, sin que les preocupe la presencia de los soldados del IV Regimiento de Caballería de la Secretaría de la Defensa Nacional, que se mantienen ahí como figuras decorativas.

Por si hicieran falta mayores complicaciones derivadas de los migrantes extranjeros en el país, el secretario de Inteligencia Estratégica del Estado de Guatemala, Mario Duarte, anunciaría este viernes 15 de febrero durante una entrevista con Laura Ingraham, conductora del programa The Ingraham Angle (El Angulo Ingraham), de la cadena de televisión estadounidense Fox News, la posible formación en Colombia, de una caravana que sería integrada por 30 mil migrantes de origen venezolano, cubano y africano, que partiría de Bogotá, para transitar por Centroamérica y luego por territorio mexicano, para llegar a la frontera con la Unión Americana, para pedir asilo.

Una noticia que en principio parecería descabellada por la cantidad de personas que se menciona, pero que dadas las condiciones actuales de manipulación del mandatario Donald Trump en contra del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, podría darse con financiamiento de Washington.

¿Cómo entonces “blindar sanitariamente” la frontera con Guatemala, como lo ha afirmado categóricamente en días recientes el titular de la Secretaría de Salud de Chiapas, José Manuel Cruz Castellanos, cuando sin considerar aún seriamente el anuncio del funcionario guatemalteco, las posibilidades de hacerlo han quedado en un asunto meramente fantasioso, considerando la porosidad una Frontera binacional, que por lo mismo deriva en un imposible?

Una “estrategia” que repite el esquema de maquillaje de siempre, a la que se suman sin mayor conocimiento, el director de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Salud Federal (SSA), Alejandro Svarch y el representante en México de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OMS-OPS), junto con los alcaldes de la faja fronteriza, que nos e atrevieron a contradecir la versión muy distante de la realidad de los funcionarios.

De nuevo el “arranque del blindaje”, con un banderazo a un equipo de combate de no más de 60 empleados de la Jurisdicción Sanitaria VII, de Tapachula y Soconusco, “para revisar a todas las personas que ingresen y salgan del país, evitando así los riesgos que traigan o lleven enfermedades, cuidando en todo momento el respeto pleno a los derechos humanos”.

Además, con la misión de constituir el ejército que combata y frene al mosco Aedes Aegypti, portador lo mismo de las variedades del dengue clásico y hemorrágico, así como del chikungunya y Zika, que aún no han sido erradicados y que por lo mismo se teme una reactivación ante la ofensiva de decenas de miles de migrantes que han arribado y continúan haciéndolo sin control.

Reconocimiento del secretario de Salud estatal, del uso de insecticidas que “no afectan a la salud de las personas”, entre ellos el malathion, no obstante estar prohibido su uso por la Organización Mundial de la Salud, al considerarlo como cancerígeno, lo cual se manifiesta como uno de los factores que favorecen el alto registro de casos de cáncer en la Región agrícola de Soconusco.

Un problema complejo, el de la epidemia del dengue, que provocó en 2018 se dejara de atacar, ante la desviación de recursos federales y estatales, a campañas políticas, que derivó en un primer lugar para Chiapas en casos de dengue, con un reporte oficial de tres mil 200 casos y 34 de las 45 defunciones registradas en el país.

Ninguna referencia al hecho de que por esta Frontera Sur de México con Guatemala, de 956 kilómetros de extensión, cruzan la mayoría en forma ilegal, migrantes de 52 nacionalidades de los cinco continentes, sin que sobre ellos se ejerza ningún tipo de control migratorio y menos sanitario, por lo que a su paso por Chiapas, el riesgo de provocar mayores incidencias de enfermedades es latente e imposible de frenar.

Un “blindaje” discursivo en la frontera con Guatemala, que en el lado estadounidense adquiere un tono más realista y práctico, al conceder al gobierno de Donald Trump, tanto republicanos como demócratas en el Congreso, recursos equivalentes a mil 375 millones de dólares para la continuación de la construcción del muro en la vecindad con México, lo cual de inmediato motivaría la decisión del jefe de la Casa Blanca a declarar una “emergencia nacional”, que le permitirá disponer de recursos de dependencias federales, para sumar en total ocho mil millones de dólares.

Es así, como el dirigente de la primera potencia mundial, verá satisfechos su capricho de construir la barrera física en la colindancia con su vecino de México, para contener la migración de los de “color café”.

Un proyecto surgido

en el gobierno del demócrata Bill Clinton, que sería ejecutado durante ocho años por el republicano George W. Bush y luego completado en los dos cuatrienios del demócrata Barack Obama, para sumar aproximadamente mil 100 kilómetros de los tres mil del total del límite fronterizo binacional.

Muro que no se da en función de un partido, sino del sistema proteccionista de los Estados Unidos, ante su patio trasero, donde hoy se frena la migración centroamericana.

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y  Comunicadores por la Unidad A.C.

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