lunes, febrero 26, 2024

CONCATENACIONES: Primera piedra

Fernando Irala
Más de seis años y cuatro meses del terremoto que dañó diversas construcciones en la ciudad de México y otras poblaciones del país, un grupo de damnificados, de quienes quedamos sin casa el 19 de septiembre de 2017, presenciamos como el jefe de Gobierno colocaba simbólicamente la primera piedra de lo que será su nuevo edificio de viviendas, el pasado 6 de febrero.
Más de un sexenio para una piedra parece demasiado. Y tal vez lo sea. Lo ha sido, por lo menos, para un grupo de vecinos, la mayoría personas de la tercera edad, que tras el shock inicial y la alegría de no haber perdido la vida en el sismo, tuvieron que emprender una larga lucha, organizarse, entrar en contacto con familias y comunidades en su misma situación, y enfrentar de todo, desde legisladores y funcionarios que aprovecharon su situación para lucrar, hasta apoyarse en buenos servidores públicos, que también los hay, y convertir esos apoyos en factores para lograr su objetivo de llevar adelante la reconstrucción de su hogar, volver a tener casa.
Quien esto escribe es parte de esa comunidad de damnificados, y por eso esta vez hace una excepción a un principio del periodismo, amparado en la misma salvedad que establece la regla: no hables de lo que te pasa a ti, salvo que sea noticia.
Y desde luego es noticia que aun con cierta tardanza las autoridades se apliquen a resolver un grave problema social causado por las fuerzas incontrolables de la naturaleza.
Quedan todavía muchos inmuebles pendientes de reconstruir. En cada caso hay diversas problemáticas, algunas muy complejas, que no han acabado de resolverse. Los elevados costos de edificación y la manera de financiarlos es una de ellas, pero no se agotan ahí. Con frecuencia se arrastran conflictos legales, desacuerdos entre los mismos vecinos, u otro tipo de complicaciones.
Ojalá que todos quienes se encuentran en la situación de damnificados persistan en su lucha hasta ver resuelta su situación. Y que no tenga que llegar un nuevo gobierno a hacerse cargo de lo que no se ha podido o querido resolver a lo largo de años y meses.

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