Kevin se asfixió con la agujeta de uno de sus tenis, la cual se enroscó en el cuello y amarró a su cama. Habría ejercido tanta presión que murió en dos minutos.
Se trata de un mensaje del que pocas veces se habla: lo difícil y doloroso que es para las familias el tener a alguien con cáncer, sobre todo para los niños