José Luis Rodríguez dijo que se adoptaron medidas esenciales con el objetivo que el Congreso de CDMX siguiera funcionando en las áreas de mayor relevancia.
Su más encarnizado perseguidor fue el regente Ernesto P. Uruchurtu, llamado el «regente de hierro», quien lo envió seis veces a prisión y 10 veces le clausuró el teatro