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¿Podremos combatir nuestra necesidad por consumir plástico?

Alejandra Ramos es una activista enfocada en el uso responsable de todos los residuos y de las buenas estrategias y políticas públicas. 

 

CIUDAD DE MÉXICO.- La pandemia por coronavirus ha orillado a la humanidad a tomar medidas de higiene para continuar con sus vidas cotidianas, sin embargo, las comidas para llevar, los alimentos sellados en el supermercado, el uso de cubrebocas y hasta las botellas de bolsillo de gel antibacterial, ocasionan un retroceso en el poco avance que llevábamos en la lucha contra los plásticos.

Y es que en cuestión de días los paquetes de cubrebocas desechables y los guantes de plástico colapsaron la lucha. A ello se suman los insumos médicos, que por supuesto, no pueden reutilizarse.

En entrevista exclusiva para Al Momento MX, Alejandra Ramos, activista ambiental y economista, asegura que el principal daño no es el uso de plástico sino la mala gestión de todos los residuos:

Según el INEGI, el plástico representa sólo el 11% de los residuos, mientras que el cartón y papel ocupan el 14%, y los residuos de comida y jardín son el 52%, entonces los residuos tienen sus pros y sus contras, sus beneficios en la vida útil y sus costos, tanto económicos como ambientales“.

 

¿A dónde van los residuos que nadie recolecta?

En México diariamente producimos 103 mil toneladas de basura, de las cuales, sólo el 84% se recolecta, lo que significa que 16 mil toneladas quedan en las calles, en las alcantarillas, en los ríos, y por ende, en el medio ambiente. 

Asimismo, en México el 87% de los destinos finales de basura son tiraderos a cielo abierto, por lo que no es posible controlar la contaminación del subsuelo ni la del aire.

¿El problema es la basura?

Por mucho tiempo hemos creído que la basura y los desechos son el problema pero no. El verdadero combate es contra el ser humano y contra su necesidad de consumo.

Es un problema que va mucho más allá del uso de bolsas de plástico pues la solución no llegará con solo prohibir el material mientras no se prohiba la necesidad. 

La necesidad de su uso sigue ahí. Seguimos necesitando algún utensilio para llevar nuestras compras, seguimos necesitando bolsas para depositar la basura, de hecho la recomendación de la CdMx y en el país, es depositar nuestra basura en bolsas de plástico para cuidar también la salud de los recolectores de basura.

Entonces, no estamos atacando la necesidad ni el comportamiento de la gente, estamos atacando solamente un material, ¿y qué pasa con el resto de los materiales?, ¿qué pasa con el vidrio, las latas, las llantas, los electrónicos?

Aquí la invitación es hacernos las preguntas correctas para atacar los problemas verdaderos (…) y traer al diseño de políticas públicas estrategias que realmente lleven a los resultados y a los objetivos que queremos“.

Políticas distractoras 

En el último lustro se han logrado un sin fin de avances y leyes que regulan el consumo de plásticos pero Alejandra asegura el limite no es el material.

No todo queda en el gobierno, la responsabilidad también recae en productores, en la ciudadanía, en los comerciantes y todos los que tenemos un papel en la cadena de valor de todos los productos, desde que se fabrican, se transportan, se muestran en un anaquel, se consumen, se desechan, se recolectan y se disponen.

Nuestra responsabilidad es hacer un consumo responsable, y después disponer del material responsablemente, separarlo, etc“.

 

¿Qué nos diferencia de otros países?

En otros países la cadena de valor de los residuos ya no se ve como un gasto que incurre en los gobiernos o en las personas, sino como un insumo que se integra a cadenas productivas, lo que genera incentivos para que las personas separen su basura. 

Además, en otros lugares del mundo existen normas y sanciones para que la gente separe sus residuos. También hay incentivos para que las empresas reciclen sus propios productos, integren materiales reciclados a su cadena productiva e inviertan en tecnología.

Lejos de ser un gasto se vuelven un insumo que trae otro beneficio como puede ser la energía eléctrica (…) En México la basura todavía se maneja como basura, como un gasto“. 

 

El futuro para México 

Alejandra Ramos está convencida de que en México es necesario invertir en las incineradoras y dejar de pensar en los tiraderos a cielo abierto.

El plástico no es biodegradable pero hay que tratarlo y reciclarlo, visionariamente incluirlo como valor calórico energético que se convierta en energía eléctrica.

Mitigar su disposición en el medio ambiente y recolectarlo al 100 por ciento sería la única manera de controlar la totalidad de los residuos.

 

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AM.MX/vgs

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