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CIUDAD DE MÉXICO, 14 de septiembre (AlMomentoMX).— Los océanos abarcan el 71 por ciento de la superficie de la Tierra y constituyen el mayor reservorio de vida silvestre. Sin embargo, el tráfico ilegal de flora y fauna marina está orillando que muchas de especies que ahí habitan entren en peligro de extinción.

En el marco de la campaña #MaresLimpios, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) destacó que en los océanos habitan entre 500 mil y 5 millones de especies biológicas. Un capital natural que representa una tentadora fuente de riqueza ilícita para los saqueadores que actúan sin respeto a la vida ni a la regulación local, nacional e internacional que tutela los mares.

De acuerdo con  la organización World Wildlife Fund, el tráfico ilícito es la segunda causa de pérdida de flora y fauna del planeta, y que después de las drogas y armas, es el tercer crimen organizado de mayor impacto mundial.

Algunas organizaciones no gubernamentales cifran el tráfico ilícito de especies biológicas entre 10 mil y 20 mil millones de dólares anuales, pero el Parlamento Europeo calcula el monto ilegal entre 8 mil y 20 mil millones de euros anuales. No obstante, se desconoce con precisión cuánto obtienen los delincuentes ambientales de la depredación de flora y fauna marina.

En México, el tráfico ilegal de vida silvestre ha aumentado de manera notable pese a los esfuerzos gubernamentales, probablemente como consecuencia  de que representa un negocio atractivo por la disponibilidad de grandes ganancias y la naturaleza de bajo riesgo del delito.

El saqueo de especies marinas, que en muchos casos las colocan al filo de la extinción, se debe en parte a las creencias que persisten alrededor de ellas, ya sea por su presunta cualidad afrodisiaca y/o curativa, aunado a lo exquisito de su sabor, como la vejiga del pez totoaba, el pepino de mar o las aletas de tiburón.

Además de su impacto sobre los ecosistemas y su biodiversidad, el tráfico de vida salvaje también propicia funestas consecuencias como la pérdida de vidas de guardias ecológicos, que solo entre 2009 y 2016 sumaron 595 mientras realizaban su labor dentro de Áreas Naturales Protegidas del Patrimonio Mundial.

AM.MX/dsc

 

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