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Luis Alberto García / Sapporo, Japón

*L a Marina de Japón era dirigida con mucha inteligencia.
* Medio millón de rusos enfrentaron a 300 mil japoneses.
* Estadísticas de muerte y muertos en una guerra entre imperios.
* Yasukata Oku cortó comunicaciones y terminó ganando.
* Rusia arrebató el estratégico Port Arthur a China en 1898.
* Al, final, la derrota en Mukden fue endosada al general ruso.

Durante la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905, las fuerzas armadas niponas estuvieron bajo el mando directo del emperador Matsuhito –figura divina de la dinastía Meiji- y en los frentes terrestres de los generales Oyama Iwao y Maresuke Nogi.

En el mar mandaba el reconocido almirante Heihachiro Togo, elevado al rango de héroe nacional al vencer a la II Flota del Pacífico dirigida, primero, por el almirante Stepan Osipovich Makárov y luego por Zinovi Pétrovich Rozhestvenski, herido en el buque Suvórov el 14 de mayo de 1905.

Las fuerzas activas por el Ejército Imperial de Rusia constaron de 500 mil efectivos, mientras por el japonés fueron 300 mil, con las siguientes cifras de muertos y heridos -por enfermedades y en combate- que, por los rusos, sumaron 52.623 caídos en acción; 18.830 muertos por enfermedad; 146.032 heridos; y 74.369 prisioneros.

Los japoneses tuvieron 47.152 bajas en combate; 27.200 muertos por enfermedad; pero es evidente que el conflicto armado entre Rusia y Japón ocurrido en 1904 y 1905, fue el propiciado ante las intenciones de expansión rusa en Asia oriental.

“A ese factor se sumaban los planes japoneses de tomar posiciones en el continente asiático, principalmente por el control sobre Corea”, explica Paul Kennedy, escritor y catedrático inglés especialista en temas bélicos.

En “Auge y caída de las grandes potencias”, Kennedy refiere que, debido a las victorias japonesas, la guerra finalizó con la firma del Tratado de Paz de Portsmouth, acuerdo elaborado a iniciativa del presidente de Estados Unidos, Theodore Roossevelt.

Firmado ese convenio mutuo a fines de 1905, Rusia devolvió Liaoyang y Port Arthur, cedió la mitad sur de la isla de Sajalín, abandonó Dongbei Pingyuan en Manchuria y reconoció la influencia japonesa sobre Corea, cuya disputa dio lugar a esa guerra por la posición geográfica y estratégica de la península, entre el mar Amarillo y el mar de Japón.

Al zar se le complicó la situación cuando, ante el resquebrajamiento de su poder interno, estalló lo que David Floyd, politólogo británico, llamó “La Primera Revolución rusa” de 1905 como tituló a su libro (McDonald Unit Ed. Londres, 1970), simultáneamente a los días en que Japón convertía al codiciado territorio peninsular en protectorado, anexionándolo a su imperio en 1910.

Según los estudios de David Floyd y Paul Kennedy, coincidentes con otras versiones sobre la guerra, la causa de ésta fue que, la expansión rusa en Asia oriental, colisionó con los planes japoneses de tomar posiciones en el continente asiático: “Rusia –escribieron- consiguió evitar que Japón lograra el control sobre Corea después de la Guerra Chino-Japonesa de 1894 y 1895”.

En 1898 –precisan los historiadores británicos-, Rusia arrebató Port Arthur a China, con la intención de convertirlo en importante y estratégico puerto en Asia y cuartel general de su potencia marítima rusa en el Pacífico; pero fue entonces cuando el zar Nicolás II envió tropas a Dongbei Pingyuan, en Manchuria, durante la Guerra o Rebelión de los Bóxers de 1900.

Debido a la alianza anglo-japonesa de 1902, Rusia prometió abandonar el territorio chino; sin embargo, no mantuvo su promesa y en junio de 1903 Japón propuso un acuerdo mutuo que reconocía los intereses de Japón en Corea y los de Rusia en Dongbei Pingyuan.

Aseguraba la integridad de China y Corea; pero Rusia lo rechazó y la noche del 8 de febrero de 1904, la guerra iba a ser declarada y la Marina japonesa lanzó un ataque sorpresivo contra Port Arthur y después bloqueó la flota rusa, y fue el 10 de febrero se produjo la declaración oficial de guerra por parte de Japón.

En marzo de 1904, el Primer Ejército japonés desembarcaba en Corea en Chemulpo, actual Inchon y en Nampo, territorio coreano al Noreste de China, enfrentando a los rusos a finales de abril en el río Yalu, al Norte de la península, limítrofe con Manchuria y cercano a Mukden.

El comandante en jefe ruso, el general Kuropatkin, decidió mantener una postura defensiva en la península de Liaodong hasta que llegaran los refuerzos suficientes que le permitieran lanzar la ofensiva, pues sus fuerzas estaban desplegadas y listas a lo largo de 25 kilómetros.

El comandante japonés, el general Tamemoto Tamesada Kuroki, logró una superioridad numérica de 4 a 1 en la ciudad de Uiju, y el 1 de mayo tomó por asalto uno de los puentes del río Yalu, con pérdidas que alcanzaron más de mil hombres de un contingente de 40 mil combatientes, en tanto los rusos perdían unos dos mil 300 hombres de unas tropas de siete mil combatientes.

En mayo de 1905, el Segundo Ejército japonés a las órdenes del general Yasukata Oku, desembarcó en Liaodong, cortó las comunicaciones entre Port Arthur y atacó a las principales fuerzas rusas en Dongbei Pingyuan, en Manchuria, hasta llegar a Mukden, escenario de la victoria definitiva sobre las tropas de Rusia.

También tomó Kinchow –actual Jing Xian o Ching Hsien-, venció en la batalla de Nanshan el 30 de mayo y sitió la ciudad portuaria, cuyo asedio es consignado por Christopher Nicole en su novela “Los Borodin”, serie de seis tomos que narra la historia de una familia aristocrática rusa con participantes en una guerra que –dice el autor inglés-, desgarró a la sociedad zarista.

El Tercer Ejército japonés bajo el mando del general Maresuke Nogi, desembarcó en la costa oriental de Corea, y el Cuarto Ejército del general Michitsura Nodzu tomó las playas de Gushan o Kushan en la costa de Dongbei Pingyuan.

Instalado cómodamente en el trono de su Palacio de Invierno en San Petersburgo, el zar ordenó a Kuropatkin defender Port Arthur, y envió sus principales fuerzas a Liaoyang; pero tras derrotar a un contingente ruso formado por 25.000 hombres en Wafangu o Wafangtien el 14 de junio, los japoneses comenzaron a avanzar tierra adentro.

Kuropatkin tuvo que presentar la batalla en Liaoyang entre el 25 de agosto y el 4 de septiembre, y no obstante que los efectivos japoneses eran menos numerosos -130 mil frente a 180 mil- vencieron a los rusos, que tuvieron que retirarse a Mukden, con la carga de esa derrota endosada a Alexander Kuropatkin y a Anatoli Stësel en Port Arthur, los generales zaristas con miles de muertos y sin ningún triunfo.

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