domingo, abril 21, 2024

TEXTOS EN LIBERTAD: Lo que queda de Notimex, 55 años después

José Antonio Aspiros Villagómez

 

Para mi esposa Norma, en el inicio

de una nueva década de vida.

En memoria de mi madre María Teresa,

en su décimo aniversario luctuoso.

 

Lo que queda de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano, Notimex, cumplirá 55 años de existencia el domingo 20 de agosto y no habrá nada qué festejar porque está empantanada en una huelga desde 2020 y el presidente de la República quiere cerrarla, pues según dijo no la necesita. Como si fuera de su gobierno y no del Estado.

¿Lo que queda? Sí, por eso la fecha pasará desapercibida, aunque tal vez se aproveche para hacer algún nuevo anuncio sobre el futuro de ese organismo periodístico.

Lejos están los aniversarios que se celebraban en el Casino del Estado Mayor Presidencial, el Club Social de la Secretaría de Marina, el Centro Libanés, la Biblioteca de La Ciudadela o la Ciudad Universitaria, cuando tenía directores que se esmeraban por honrar el cargo y llevaban a la institución a escalar más peldaños en su desarrollo, muchas veces a pesar de la rémora sindical, sobre todo durante el dilatado liderazgo de Conrado García, quien soñó con ser director.

Quedaron atrás para siempre, aunque indelebles, los tiempos en que Notimex ganó premios por sus programas de televisión; fue líder en la producción de servicios multimedia; ofreció de manera gratuita noticias por teléfono; se puso a la vanguardia en tecnología; alimentó el primer servicio informativo de Cablevisión; creció mediante corresponsalías y oficinas regionales dentro y fuera del territorio nacional; tuvo un lugar en el concierto de las agencias internacionales de información; estuvo bajo la vigilancia de un consejo editorial y un órgano interno de control; tuvo un equipo de articulistas de primer nivel; con sus reporteros, redactores y corresponsales logró primicias, coberturas y notas exclusivas de ocho columnas, y mandó a sus periodistas a cubrir guerras y sucesos mundiales destacados.

¿Que publicaba los boletines oficiales, como se le ha “acusado”? Sí, claro, como lo hacían no solamente los demás medios públicos, sino también los privados porque contenían información sobre las actividades del gobierno, y además porque dependía de la Secretaría de Gobernación (todo el mundo lo sabía), hasta que fue convertida en 2005 en agencia del Estado Mexicano, con autonomía de desempeño.

Aunque muchas versiones que hemos leído dicen que Notimex fue creada (en pleno Movimiento Estudiantil) para informar sobre los Juegos Olímpicos de México en 1968, nosotros creemos que fue más bien para cubrir en 1969-70 la campaña presidencial de su creador, Luis Echeverría, a juzgar por la dedicación y el despliegue de recursos técnicos y humanos con que lo hizo, según testimonios que ha escrito para la Organización Editorial Mexicana el amigo y colega Francisco Fonseca, quien formó parte del equipo de fundadores.

En el libro Notimex: la imagen ‘sexenal’ de México en el mundo (CU-CPP 2019), documentamos al menos someramente cómo fueron cubiertas esa de 1970 y las elecciones posteriores hasta 2018, así como las actividades del hoy presidente López Obrador cuando estuvo en la oposición, en particular su efímero desafuero durante el sexenio de Vicente Fox. Ese gobierno panista incluyó a Notimex en la campaña contra el entonces jefe del Gobierno del Distrito Federal y tal vez de ahí vengan sus rencores.

Aunque disminuida por la crisis a que la llevaron muchos tropiezos entre 2001 y 2012, el boicot del líder sindical en esos años, y en el sexenio actual los despidos y las confrontaciones entre la directora y el sindicato (el de siempre, no el ‘blanco’ que creó la empresa), la agencia Notimex se niega a morir. Es cierto que por ninguna parte se ve voluntad real para terminar la huelga, pero es alentador que, frente a la amenaza presidencial, los huelguistas hayan optado por defender la supervivencia de la institución y no por negociar sus liquidaciones. Pero tampoco en eso se conocen avances.

Un paréntesis aquí, para comentar que durante el sexenio del presidente Peña Nieto, el director de Notimex, Alejandro Ramos, optó por “llevar la fiesta en paz” con el sindicato, y así pudo sacar adelante su proyecto de trabajo. Pero fue al precio de ceder cargos y plazas a los parientes y recomendados del líder Conrado García, con quien además hizo viajes al extranjero que ahora se investigan. Llegamos a ver a ese dirigente gremial en actos de la agencia, siempre al lado del director general y secundado por un grupo de empleadas, todas con ropa blanca, que le gritaban “vivas” cuando era mencionado su nombre.

Así llegamos a la situación actual. Y mientras los trabajadores encabezados por su nueva lideresa Adriana Urrea cumplirán el 21 de agosto tres años y medio en huelga, es decir, sin salarios y muchos de ellos con despidos, la directora y otros 62 funcionarios de Notimex (¿qué no son muchos?) siguen cobrando (ilegalmente) sus quincenas, según documentó el colega Pedro Camacho Marín en un artículo sobre corrupción (lopezdoriga.com, 11-VIII-23), donde cita como fuente “el portal Nómina Transparente, de la Secretaría de la Función Pública (SFP) del Gobierno de la República”.

Pero ellos no van a celebrar el LV aniversario de Notimex, sino su cierre cuando se consume (ojalá que no) porque, como dijo la directora Sanjuana Martínez tras la amenaza presidencial, “liquidar Notimex es la mejor decisión”, una postura que condenamos por indigna e injusta.

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