El caso de Mirtha Vera Merino y su hermana no es un error administrativo. Es el modus operandi, aseguran. Hay más afectados, pero no denuncian por temor a represalias.
Tras varios días de que el perrito permaneciera sentado en la misma posición, se supo que esperaba a su dueño que se había suicidado arrojándose al río.