Con esta histórica resolución, que echa abajo una polémica sentencia del Primer Tribunal Colegiado que le daba la espalda a los ejidatarios, la Corte pone un alto a un litigio que lleva más de 25 años en los tribunales y reitera un principio fundamental: sobre la soberanía nacional y el derecho de los campesinos, no hay concesión porfirista que valga.