A pesar de que La sombra del caudillo, es la novela más representativa del autor Guzmán, fue censurada hasta 1990, por un régimen estricto de gobierno que limitó en todos los aspectos la libertad de expresión
La Sombra del Caudillo sin proponérselo se convirtió en una película maldita, porque nunca se permitió su estreno en 1960, sino que tuvieron que pasar treinta años para que el entonces gobierno de Carlos Salinas de Gortari permitiera su exhibición pública