La agencia reguladora informó que el medicamento está indicado para mujeres posmenopáusicas que presentan una disminución persistente del deseo sexual, condición que puede afectar la calidad de vida, la salud emocional y las relaciones personales.
La investigación encontró que, aunque los niveles detectados no representan un peligro inmediato, su consumo prolongado podría afectar la salud a largo plazo.
Los médicos deberán interpretar esta información con otro tipo de pruebas clínicas, según reveló Roche Diagnostics. La farmacéutica que, en colaboración con Eli Lilly and Company, desarrolló la prueba dirigida a pacientes mayores de 55 años que presenten signos o quejas de deterioro cognitivo, según indicaron en un comunicado de prensa.