La contradicción es evidente: mientras algunas editoriales cancelan contratos de libros por sospechas de uso de IA por parte de sus autores, sus propios equipos reciben presiones para experimentar con estas herramientas
La contradicción es evidente: mientras algunas editoriales cancelan contratos de libros por sospechas de uso de IA por parte de sus autores, sus propios equipos reciben presiones para experimentar con estas herramientas