Los más de 116 millones de pesos obtenidos por medio del impuesto para saneamiento ambiental van a parar a manos de empresas factureras y de los amigos de la presidenta Laura Beristain Navarrete. Los trabajos para cuidar el entorno fueron entregados a compañías crediticias, aseguradoras, abarroteras, empresas fachada y a los “carnales”
Datos recientemente publicados dan a conocer que el 80.3 por ciento de contratos hechos en 2020 se entregaron por adjudicación directa. El Presidente de la República presume transparencia en su administración, pero dichas cifras demuestran corrupción