Pese a ello, Israel sigue con sus ataques en la Franja de Gaza y en Cisjordania ocupada, donde han muerto más de 500 palestinos desde que estalló la guerra con Hamás.
No obstante, calificó la tregua como un “importante avance humanitario, especialmente para los civiles que han estado viviendo en la agonía, bajo las armas o los bombardeos”.
Las protestas fueron convocadas para rechazar la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel