La madre de la menor se encontraba en un baile, al que supuestamente la obligó a asistir su esposo, y del que volvió al día siguiente, momento en que se percató que su hija había fallecido
Sin embargo, lo que nadie imaginó es que el verdadero secreto no estaba en las figuras visibles, sino enterrado físicamente bajo las capas de pigmento, esperando una tecnología que aún no existía para ser escuchado.