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Por: José Cruz Delgado

 

Sin duda, para la sociedad michoacana la seguridad es un tema prioritario porque la ola de violencia que ha sacudido a la entidad ha sido el Talón de Aquiles, pues han pasado poco más de dos años y el gobernador Silvano Aureoles Conejo no ha podido apaciguar al estado como lo prometió.

Será una amarga Navidad en ese rubro.

La inseguridad que se vive no es privativa de Michoacán, se da en todo el país, pero en el caso concreto, ni el secretario de Seguridad Pública, Juan Bernardo Corona ni el Procurador de Justicia, José Martín Godoy, ni los demás órganos encargados de brindar seguridad a los michoacanos, han sido capaces de frenar la ola de violencia, que no solo se registra en Tierra Caliente, sino en todo el estado.

No se puede culpar a los medios de que solo ven lo malo y no lo bueno, no, no se puede tapar el sol con un dedo, también se han destacado logros de esta administración, se ha tratado de ser imparcial, pero los michoacanos no podemos cerrar los ojos ante una realidad palpable, ante una inseguridad que lacera a todos, no se puede ser indiferente ante los reclamos de a gente que exige seguridad, pues son cientos de muertos en este año, las viudas y huérfanos quieren justicia, no podemos ser indolentes ante este negro panorama, para ellos será una amarga Navidad.

Quizá el gobernador esté realizando su máximo esfuerzo, no lo dudamos, quizá sus intenciones sean buenas, pero su gabinete la está fallando, le falla Godoy Castro y Juan Bernardo, al igual que otros órganos que se encargan del tema de la seguridad, debe hacer de lado el amiguismo o compromisos políticos porque los michoacanos están primero que los intereses personales.

Como ejemplo está Morelia, que ha sido invadida por la ola de violencia ente la incapacidad de un gobierno independiente, que ha sido incapaz de crear un programa de seguridad que brinde certidumbre a sus habitantes, un gobierno fallido, sin rumbo, cuyo alcalde lo único que piensa es como reelegirse o llegar a ser gobernador, un alcalde que ha tenido desencuentros con el gobernador Silvano, un alcalde cuyos intereses personales y ambiciones políticas están por encima de los intereses de los morelianos.

El ex panista, Alfonso Martínez Alcázar, junto con su dizque gabinete, ha sido incapaz de frenar la violencia, tan es así que la capital se ha convertido en la más insegura del estado, incluso hasta del país, tan es un gobierno fallido que la delincuencia se incrementó desde que tomó las riendas del municipio.

Poncho Martínez presume que tiene una policía certificada, y sí, sí está certificada, pero por él, una policía certificada prepotente y agresiva con los ciudadanos, una policía cuya ciudadanía le rehúye porque no le tiene confianza.

En fin, los michoacanos aún tienen la ligera esperanza que el panorama cambie, que el gobernador rectifique y haga cambios en las áreas de seguridad porque son necesarios.

De Poncho ni qué decir, como se siente Virrey, no acepta críticas de sus consejeros y es sabido de todos que anda más enfrascado en su reelección que en los problemas y demandas sociales de los morelianos que hasta se fueron de rodillas el pasado 12 de diciembre para que la Virgencita les hiciera el milagro y solicitara licencia para separarse del cago y se fuera con su padrino El Bronco, pero al parecer, hasta ahora no les ha hecho el milagro, pero hay que tener fe, no hay que impacientarse que es muy milagrosa y de un momento a otro puede concederlo.

En fin, otra amarga Navidad.

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