lunes, abril 22, 2024

Pushkin: el exilio del poeta libertario

Luis Alberto García / Moscú, Rusia
* Por una oda que no gustó al zar Alejandro.
* Lo enviaron al sur de Rusia y en arresto domiciliario,
* Así residió en su finca de Mijailóvskoe, región de Pskov.
* Era amigo de muchos decembristas revolucionarios.
* Pedía una Constitución política y mayores libertades.

Si no hubiera sido por el exilio a que fue obligado por escribir su Oda a la Libertad que no agradó al zar Alejandro II, Alexander Pushkin habría participado en el levantamiento decembrista de 1825 en San Petersburgo.
Pushkin nunca abogó por echar al zar; pero siempre defendió los derechos individuales a la libertad y a tener un espacio privado, además de luchar contra la censura.
“No hay felicidad en este mundo, solo paz y libertad”, escribió en uno de sus poemas, que resume una de las aspiraciones del pueblo ruso.
Pushkin conocía y admiraba la belleza femenina. Tuvo una reputación de Don Juan y escribió algunos de los versos de amor más famosos de toda la literatura rusa: “Te amé, y quizá el amor, todavía no se haya extinguido en mi corazón…”
Además, en Evgueni Oneguin formuló la principal regla del cortejo en Rusia: “Cuando menos la amas cuando la persigues, más se atrae a la mujer”.
Numerosos autores reconocían la grandeza de Pushkin. En un encuentro escritores en 1880, Dostoievski pronunció un largo discurso sobre el poeta.
“Nunca ha habido un poeta que haya atraído tanta simpatía como Pushkin. No solo se trata de simpatía sino de una increíble profundidad, la reencarnación de su espíritu en el espíritu de las naciones extranjeras, es casi una reencarnación perfecta”, dijo el gran escritor.
Durante la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú, Iván Turguéniev, autor de la novela Padres e hijos declaró: “En esencia, en toda su poesía tañen las formas y las esencias de nuestra gente”.
Durante la época soviética hubo un auténtico culto a Pushkin. En todas las aulas de literatura del país y en muchos pisos había copias de los dos retratos más famosos del poeta, obra de Tropinin y Kiprenski.
En 1937 hubo celebraciones a gran escala en recuerdo del centenario de su muerte y la celebración de los 150 años de su nacimiento fueron igualmente pomposas. Se fabricaron numerosos objetos con su nombre o figura: cigarrillos, cerillos, vajillas, jabones, perfumes y otros muchos objetos. Pushkin se convirtió en un auténtico símbolo nacional.

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