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Por Eustaquio Iñiguez, enviado especial

SOLIDARIDAD, QUINTANA ROO, 8 de enero (AlmomentoMX).- Playa del Carmen, mejor conocida por el apocope de “Playacar” está condenada a seguir el mismo camino de autodestrucción o depredación de la mayoría de los emporios turísticos mexicanos. Desde ahora, cuando muchos creen que el futuro de crecimiento turístico de esta región apenas comienza, los estragos de la ausencia de autoridad y orden en casi todo y de funcionarios de gobierno municipales, estatales y federales corruptos o ineficientes ha convertido a esta zona en foco de desigualdad y anarquía.

A los ojos frescos de un turista le es inconcebible la diferencia de desarrollo entre los grandes hoteles gran turismo, capaces de competir mundialmente, frente al retraso en infraestructura urbana, servicios y atención no sólo para los visitantes, sino principalmente para los habitantes de este municipio, uno de los principales generadores de divisas turística de todo el país.

Calles sin pavimentar, sin transporte público eficiente, mucho menos cómodo, sin infraestructura de salud ni escolar para los cientos de miles de personas que viven en el municipio de Solidaridad, son la característica de este lugar, que convive con grandes hoteles que se apoderaron, literalmente, de prácticamente toda la costa de Quintana Roo.

La tensión social va creciendo, quizá en menor grado que en los centros urbanos o en las capitales de los estados eminentemente turísticos del país. Pero es un hecho que la desigualdad y la violencia van creciendo. Tanto así que ayer, en las iglesias de la arquidiócesis de Quintana Roo, los sacerdotes transmitieron el llamado obispal para que la población mantenga la calma, no se deja de llevar por la publicidad del saqueo a centros comerciales o a tiendas de todo tipo de productos, mantenga la calma y practique la tolerancia y la paciencia.

Pero los testimonios chocan con esos buenos deseos. “Como cree usted que me siento todos los días si convivo con el abuso y la corrupción que viene desde hace muchos años y no se ha hecho nada”, dice un zapatero quien junto con su esposa abre día a día su local en el mercado municipal de Solidaridad, muestra fiel de la corrupción ancestral.

“Este mercado municipal está abandonado desde siempre –dice y muestra cómo la gran mayoría de los 200 locales de que consta están cerrados–, porque el presidente municipal que lo construyó, Gabriel Mendicuti Loría, secretario general de gobierno del ex gobernador Roberto Borge Angulo, los repartió entre sus protegidos que nunca han necesitado abrirlos. Por eso el mercado está abandonado, porque a quienes se asignaron los locales son funcionarios o exfuncionarios o sus familiares, que los mantienen cerrados. Obviamente no tiene mantenimiento, está sucio y oscuro.”

Frente al mercado de “la Colosio” se han instalado en la acera peatonal puestos improvisados de frutas, verduras y artículos varios con el perjuicio que todo ello implica. “Solidaridad creció ya torcido, como el tronco de un árbol, y es ya casi imposible que se enderezca”, dice una persona también del mercado municipal, nativo de “Playacar”, que también pide el anonimato ante posibles represalias por decir la verdad. “Los políticos municipales y estatales se despacharon con la cuchara grande y la mejor prueba es que un estado rico, riquísimo, como Quintana Roo, mantiene a la gran mayoría de sus habitantes sumidos en la pobreza y, peor aún, en la desesperanza.

“Prometieron en la última campaña electoral que quien haya robado o abusado de los cargos públicos pagaría sus culpas, pero no ha pasado nada. Al contrario, hoy nos están aplicando más impuestos, sin cumplir lo que se ofreció.

La cabecera municipal de Solidaridad se ha convertido en una concentración semi-urbana o semi-rural con calles sin pavimentar, casas a medio construir, calles sin sistemas eficientes de abastecimiento de agua, drenaje, electricidad y mucho menos de vialidades eficientes. Para el turismo, la famosa “5a Avenida” está por convertirse en una parodia o todo lo contrario de su tocaya neoyorquina.

Tanto turistas, nacionales o extranjeros, saben que corren serios riesgos –así son advertidos por los prestadores de servicios turísticos– que al ir a Playa del Carmen van “bajo su propio” riesgo, tanto así que se sugiere no utilizar bicicletas después de las 5 de la tarde.

Los responsables de la Arquidiócesis católica de esta región recomiendan no participar en saqueos o robos con el pretexto del aumento al precio de la gasolina, pero si los exhorta a que no permitan, como familias y como ciudadanos, a funcionarios de gobierno o dirigentes de partidos políticos corruptos. “Vamos al origen del problema, la corrupción desde las altas esferas de la sociedad”, se denunció.

AM.MX/fm

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