fbpx OTRAS INQUISICIONES: PRI: Dirigencia fallida | Almomento | Noticias, información nacional e internacional
Pablo Cabañas Díaz
Enrique Ochoa Reza dejó de ser el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI el pasado tres de mayo, cargo en el que duró un año y 10 meses.  Su figura era desconocida para la mayoría de la militancia. De acuerdo con su declaración patrimonial, que actualizó en mayo de 2017 , es dueño de 100 taxis. Tiene 45 obras de arte de gran valor, entre ellas, de firmas como Frida Kahlo, Javier Peláez, Daniel Lezama, Erika Harrsch y Andrés Basurto; 15 las compró en fecha reciente. En su tesis de la UNAM titulada :“Un Estudio Comparativo del Federalismo”,  manifiesta su admiración por Luis Videgaray Caso y enfatiza que ha sido  su ejemplo a seguir a lo largo de los últimos veinte años.
Videgaray le ayudó a conseguir  su primer trabajo y con su apoyo logró  el asenso  a la presidencia del PRI, un simple trámite sin obstáculo alguno . No cumplía con los requisitos que marcaba el articulo 156 de los estatutos del PRI los cuales indicaban que de manera obligatoria debería tener 10 años de antigüedad para ser presidente de  ese partido político. Para acreditar su militancia Ochoa Reza a través de su cuenta de twitter subió una foto de una supuesta credencial del partido la número 0003 de fecha 15 de Julio de 1991, firmada por Luis Donaldo Colosio y Rafael Rodríguez Barrera  dos políticos que ya fallecieron. La realidad es que el registro digital de militantes del CEN del PRI indicaba que una persona con el mismo nombre de Enrique Ochoa Reza fue afiliado el 17 de julio del 2014,  este hecho nunca fue aclarado. En el padrón de militantes priistas de Morelia, Michoacán de donde es oriundo no aparece su nombre ni como militante y mucho menos como consejero político estatal.
Fue subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía en el sexenio que concluye, y director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Fue consejero electoral por el distrito 21 de la Ciudad de México del entonces Instituto Federal Electoral  durante 1997, y entre 2007 y 2011 secretario particular de la magistrada presidenta de Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Antes de convertirse en colaborador de María del Carmen Alanís, Enrique Ochoa demandó al PRI, como lo expresan los expedientes SUP-JDC-1652-2006 y SUP-JDC-9/2007 del Tribunal Electoral.
Con Mauricio Ortiz Proal —hijo de Fernando Ortiz Arana, ex dirigente nacional del PRI, fallido candidato presidencial a la muerte de Luis Donaldo Colosio y quien perdiera la gubernatura de Querétaro, por primera vez, frente al PAN—, y David Martínez Staines, quien se mantiene como uno de sus más cercanos amigos, impugnaron la reforma hecha por el Consejo Político para prolongar de 60 a 180 días el interinato de Mariano Palacios Alcocer y Rosario Green. El Tribunal le dio la razón en febrero de 2007 y ordenó al PRI echar atrás esa reforma, pero como ya había pasado tiempo y el Consejo había tomado otras decisiones para proteger jurídicamente la dirigencia interina, Palacios Alcocer y Green Miranda continuaron hasta la elección de la nueva dirigencia.
En 2011, la  entonces magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), María del Carmen Alanís, tuvo que enfrentar una fuerte polémica sobre un spot de 43 segundos del V Informe de Gobierno del entonces gobernador Enrique Peña Nieto, correspondiente a 2010, que violó los artículos 134 de la Constitución y el 228 de la ley electoral por transmitir un mensaje que implicaba “una promoción personalizada” del mandatario mexiquense. En el spot apareció Peña Nieto presumiendo sus “compromisos cumplidos” a cinco años de iniciar su gobierno. Apareció con la camisa blanca arremangada, en una lujosa camioneta negra, hablando ante las cámaras de televisión. Y se observó en todo el país, no sólo en el Estado de México, durante agosto de 2010.
Meses después, en el penthouse de la casa de la magistrada Alanís, en la colonia Jardines de la Montaña, asistieron para “explicar” su posición en una comida –no en una cena, como aclaró  Alanís a sus compañeros magistrados– a la que asistió el ahora consejero del Instituto Nacional Electoral (INE) Marco Antonio Baños, su exsocio en la empresa de consultoría Demos, y Enrique Ochoa Reza,  quien en ese momento pretendía ser consejero electoral. Otros asistentes priistas fueron el entonces diputado federal Luis Videgaray, y Sebastián Lerdo de Tejada, su representante ante el Instituto Federal Electoral (IFE). Hubo un quinto comensal Frank del Río, operador político , junto con Benito Neme Sastré, del entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.
La revelación hecha por el diario Reforma de ese discreto encuentro en el penthouse de Alanís, puesta bajo sospecha por el PAN –significó una ruptura con Margarita Zavala, su amiga desde la niñez–, la que le hizo saber su enojo y causó disgusto entre los magistrados. Según Roberto Zamarripa, en su columna publicada el 21 de marzo de 2011 en Reforma, Frank del Río “habría recibido la encomienda: hacer jugosos ofrecimientos a los magistrados del Tribunal Electoral para tratar de revertir en esa instancia la decisión del IFE que castigó a Peña Nieto por violar la Constitución al promover su imagen con spots sobre su V Informe de Gobierno”.
No era poco lo que estaba en juego. Era la primera vez que el IFE ordenaba una sanción a la millonaria campaña de Peña Nieto en medios electrónicos. Tan sólo ese spot le dejó 60 millones de pesos a Televisa, 23 millones de pesos a TV Azteca, 1.4 millones a Milenio TV y 1.5 millones de pesos a Telefórmula, según los datos acreditados por el IFE.
La operación  realizada por Ochoa fue determinante para lograr que el tribunal revirtiera la decisión del IFE, en la polémica sesión del 14 de mayo de 2011, según recuerdan  fuentes internas del TEPJF.
Ochoa Reza, no ha ganado más de tres millones de pesos al año,  pero muestra una colección de arte mexicano contemporáneo que supera varias veces esa cantidad. Destaca un lote de pinturas de Frida Kahlo, que por sí solas se cotizan en decenas de millones de pesos. Hace seis años dijo que se había quitado la “mancha” personal de ser priista para justificar su pretensión para ser consejero general del Instituto Federal Electoral. Ochoa Reza, es un operador  fiel de quien lo patrocina -desde hace 20 años-, y quien espera desde su diputación instrumentar las ideas de Videgaray  sin límite, ni impedimento alguno

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