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Pablo Cabañas Díaz

(Primera parte)

Facebook se encuentra en medio de una tormenta mediática sin precedentes por el presunto acceso indebido a datos de unos 50 millones de usuarios por parte de la empresa Cambridge Analytica. Un escándalo del que la red social tenía constancia que estaba a punto de explotar. Facebook sabía de antemano que el pasad sábado The New York Times y The Guardian’s Observer publicarían que la firma de datos que ayudó a Donald Trump a ganar la presidencia en virtud de que había accedido y retenido información sobre 50 millones de usuarios de Facebook sin su permiso.
Facebook no ha podido contener las consecuencias de las revelaciones sobre Cambridge Analytica a pesar de que pudo hacer dos cosas para protegerse: envió cartas a los medios de comunicación explicando por qué esta filtración de datos no constituía una “violación”. Después la compañía dio la “exclusiva” utilizando, según dijeron, su propia información en una entrada de blog el  16 de marzo en la que explicaban por qué suspendía a la empresa de publicidad Cambridge Analytica de su plataforma.  Estecontrol de daños fue un fracaso.
En México, el pasado  dos de marzo la periodista Lourdes Mendoza escribió en el periódico El Financiero el pasado dos de marzo “que la empresa Cambridge Analytica , la cual afirma ser el cerebro detrás del triunfo de Trump, experta en campañas en redes y en fake news, trabaja underground en la campaña de Meade”.  Hay la percepción en los medios de procesamiento de información de gran volumen , los llamados big datas, que se habría  contratado a Cambridge Analytica  para atacar a la figura de Andres Manuel López Obrador. Según The Next Web,  en México  hay un total de 85 millones de cuentas de esa red social.
La columna de Lourdes Mendoza no tuvo  mayores repercusiones hasta que ocurrió el escándalo goblal de empresa Cambridge Analytica  en donde altos ejecutivos de la empresa fueron acusados de obtener información ilegal de Facebook  con  el objetivo  de influir en el comportamiento de electores. Pero hay la sospecha de que estaban realizado operaciones en México, según una investigación de la televisión británica y el diario The Observer.

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