viernes, julio 19, 2024

OTRAS INQUISICIONES: El cadáver de Cuauhtémoc

Pablo Cabañas Díaz

¿Qué hacemos?”, le preguntó el presidente Luis Echeverría al entonces gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa, una vez que se había concluido que los huesos del cráneo, pertenecientes a una joven mestiza, no podían ser los de Cuauhtémoc. Esa noche de 1976, los investigadores repitieron los dictámenes de 1949 y 1951. No existían bases científicas para afirmar que los restos hallados bajo el altar mayor de la Iglesia de Santa María de la Asunción en Ixcateopan pertenecían al último señor de los mexicas.

 

Eduardo Matos Moctezuma, miembro de la comisión, recuerda que Figueroa cambió de tema tras escuchar los informes. “No dijo nada sobre qué bueno que se aclaró, o qué malo. Daba la impresión de que no existíamos”. No hubo una entrega oficial del dictamen, y la SEP guardó silencio. La investigación quedó abierta. Hasta que en septiembre de ese año, Echeverría declaró en Ixcateopan que, por razones de tradición, aquellos eran los restos de Cuauhtémoc. “Dio un manejo político al asunto”, señala el arqueólogo.

 

Para Figueroa, según la historiadora Alicia Olivera, el hallazgo suponía una “posibilidad política grandiosa”. Guerrero ya no sería recordado sólo por los desaparecidos de la guerra sucia, sino por ser la cuna del tlatoani. “La tumba de Cuauhtémoc, último emperador azteca, el héroe más grande del Anáhuac dio a conocer a nivel  nacional al periodista   Julio Scherer García quien  firmó en Excélsior la noticia. “A las 4 de la tarde del 26 de septiembre de 1949, bajo el altar demolido de la iglesia, había sido hallada una fosa con unos huesos calcinados y una placa de cobre con una cruz en el centro y la inscripción: “1525-1529 Rey, é, S, Coátemo”.

 

Salvador Rodríguez Juárez en su consultorio tenía colgado un título de médico que él mismo se había fabricado porque, según le dijo a Olivera, “la gente del pueblo necesita ver papeles para tener fe”. Rodríguez Juárez dedicó su vida a la causa de Cuauhtémoc, al grado de acabar con la economía familiar, recordaba su hijo menor, el periodista y ex diputado estatal del PRI, Rafael Rodríguez del Olmo.

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