Alejandra Munguía Cambrán
- Una obra necesaria se convirtió en un conflicto porque el gobierno mexiquense decidió imponerla en lugar de explicarla.
- Muerte después de la muerte.
- NO FUE UNA PROTESTA MÁS. El lunes pasado, operadores del transporte público mantuvieron cerrado el acceso a la estación Metro Cuatro Caminos, como protesta por las afectaciones que, aseguran, les generará la operación de la Línea 3 del Mexicable, la cual aún ni siquiera entra en servicio, pero ya la están haciendo de tos. Nadie pone en duda que hay gente para todo medio de transporte y en exceso, por lo que ese repudio no es un conflicto de choferes, sino la consecuencia de una manera de gobernar ¿o debería decir imponer? Con tal de demostrar que solamente sus chicharrones truenan desde que se adueñaron del país, los gobiernos de Morena han desarrollado una convicción que raya en la soberbia política: si una obra es buena, según su verbo, no hace falta convencer a nadie y si la consideran mala, le dan en la torre como al proyecto de aeropuerto de Peña Nieto para dar lugar a un bodegón donde ni las moscas vuelan llamado AIFA o al Seguro Popular por un INSABI que ellos mismos desaparecieron. Realmente, ejemplos hay muchos. Basta con anunciarla, iniciar su construcción y esperar que, una vez terminada, la realidad les dé la razón, lo cual no ha sucedido hasta ahora con todas las mamarrachadas que han hecho. No les ha caído el veinte y me refiero desde el gobierno federal, al estatal, así como al municipal y no sólo del Estado de México y de Naucalpan, que gobernar no consiste únicamente en tener la razón, sino en construir legitimidad. El Mexicable probablemente sea una obra necesaria, al cual yo no me subiría ni drogada nada más de pensar que la construyeron los cuatreros, pues el Estado de México padece uno de los sistemas de movilidad más caóticos del país. Millones de personas desperdician horas de su vida atrapadas en el tránsito o dependiendo de un transporte concesionado que durante décadas ha operado con enormes deficiencias. Pero es una obra que ya se convirtió en un conflicto porque el gobierno decidió imponerla en lugar de explicarla. Los transportistas reaccionaron como era previsible, pues ven amenazado su negocio. ¿En qué momento se socializó el proyecto con vecinos, comerciantes y operadores del transporte? Ahí está la flatulencia y las respuestas son evidentes, eso debió hacerse antes de las manifestaciones de descontento.
- HASTA DESPUÉS DE MUERTO CAUSA MUERTES. Bien dice el refrán que al perro más flaco se le trepan las pulgas o el otro que versa, cuando veas las barbas de tu vecino cortar echa las tuyas a remojar. Las desgracias en Venezuela después de los sismos son muy lamentables sobre todo porque son consecuencia de esos gobiernos que se dicen de izquierda y solamente causan muerte después de la muerte. ¿Por qué lo digo?, de las 193 edificaciones creadas en el régimen de Hugo Chávez, 190 quedaron colapsadas o inoperantes, la razón los materiales de baja calidad. ¿Eso que les recuerda? En México, tal vez los accidentes ferroviarios que se han presentado. Ojo amiguitos, vamos para allá que volamos y a mí no me da empacho en repetir un y otra vez que MORENA es la desgracia de México.
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