sábado, abril 20, 2024

Marciano Dzul hace negocios sucios

TULUM, Q. R.- Jomar Soluciones de Limpieza S.A. de C.V., ampliamente señalada de ser una de las empresas fachada en Yucatán, ya se incrustó en Tulum al amparo del presidente municipal Marciano Dzul Caamal.

De acuerdo con Sol Quintana Roo, mediante el contrato de adquisiciones MY/OM/RM/RF/ADQ/LPN/008/2022, con fecha 9 de febrero de 2022, el alcalde de Tulum contrató los servicios “a modo” de la empresa yucateca Jomar Soluciones de Limpieza S.A. de C.V., para la “Adquisición de artículos, productos e insumos de limpieza” con marcado sobreprecio en la mayoría de ellos.

El acuerdo que asciende a un total de 1 millón 200 mil pesos, solo da la descripción de los productos a surtir al Ayuntamiento de Tulum, así como su precio unitario. Nunca hace mención de cuantas piezas habrían de entregarse, más establece como tiempo de vigencia del acuerdo, del 9 de febrero de 2022 al 31 de diciembre del mismo año.

Más al no establecer la cantidad de insumos a entregar y observarse precios unitarios superiores a los que ofrece el mercado, se puede constatar que el contrato no sirve más que para saquear las arcas del municipio, en beneficio de Marciano Dzul y su nuevo socio yucateco.

Para empezar, colocan en primer lugar de la lista, el insecticida Baygon Casa y Jardín que en cualquier supermercado se ofrece en máximo 55 pesos, pero Jomar se lo vende al Ayuntamiento de Tulum en 87 pesos; 32 pesos más que en cualquier tienda de la esquina.

Un paquete de papel higiénico tradicional Elite Gold con 48 piezas de 225 metros, es descrito a un precio de 526 pesos, mientras que este mismo higiénico, pero en paquete de 48 piezas de 500 metros, es ofertado en 469 pesos por la empresa Bodega de Papel Mesones, que cuenta con envíos sin costo a toda la República en compras mínimas de 3 mil pesos.

Mientras que en tiendas Walmart, ofrecen el mismo Elite Gold en paquetes de 18 rollos a un precio de 85 pesos, lo que es igual a que por los 526 pesos que le pagarán a Jomar Soluciones por 48 rollos, en dicha trasnacional se podrían estar llevando 6 paquetes de 18 rollos, osea un total de 108 rollos por 510 pesos y todavía le estarían sobrando 16.

Hasta simples bolsas de plástico para la recolección de basura, las cotizan carísimas. A razón de 61 pesos ¡por unidad! A dicho precio superinflado, marcan las bolsas de plástico en cualquiera de las medidas, grande (70 x 90); mediana (60 x 90); jumbo (120 x 90), y hasta las chicas con medida de 60 x 40 centímetros.

Rollos de 25 metros de franela, que hasta por Mercado Libre -donde los ofertantes tienen que pagar una comisión del 16%-, se venden en 355 pesos el rollo y en 340 pesos el de jerga, la supuesta mayorista los comercializa en 541 y 517 pesos respectivamente.

Y así, con sobreprecios de entre un 20 a 50 por ciento por producto, se van describiendo al menos 50 insumos entre los que se incluyen cubetas, atomizadores, guantes, escobas, fibras, destapacaños, mechudos, recogebasura, ácido muriático, cloro, aromatizante, detergentes, abrillantadores, entre otros y no especifica por ningún lado, la cantidad de productos a “entregar”.

Los encargados de firmar tremenda farsa que seguramente solo servirá para engrosar la cuenta bancaria de los involucrados en detrimento del presupuesto fiscal de los tulumenses, fueron el alcalde de Tulum, Marciano Dzul Caamal; el tesorero municipal, Diego Castañón Trejo; el oficial mayor, Bernabé Antonio Miranda Miranda, y el director de servicios generales y pariente del Edil, Edwin Armando Caamal Cámara.

Mientras que, por parte de la empresa beneficiada, se tiene que la razón social es propiedad de José Carlos Guzmán Silveira y Mario Alberto Cruz Navarrete, quienes utilizan el nombre comercial de una empresa constituida en 1992 en el estado de Tamaulipas: La marca Jomar, la cual es constituida bajo el nombre Jomar Industrias S.A. de C.V., operando bajo el nombre comercial Refaccionarias Jomar.

Por lo que Jomar Soluciones de Limpieza, la cual se creó en 2005 o bien se trata de una unidad de negocios más manejada por Jomar Industrias S.A. de C.V., o claramente se trata del robo de identidad de una marca ya establecida en el afán de dar legalidad a una empresa que a todas luces no la tiene.

De acuerdo a su Constitución de Sociedad (FME: N-2019103516) en el Registro Público de Comercio de Yucatán, formalizado el 3 de noviembre de 2019 ante el Notario Público No. 45, Mauricio Alberto de Jesús Tappan y Repetto, la sociedad denominada Jomar Soluciones de Limpieza, S.A. de C.V., fue creada por José Carlos Guzmán Silveira y Mario Alberto Cruz Navarrete.

Jóvenes de apenas 28 años de edad cada uno, quienes presumiblemente habrían formado un juego de palabras con sus primeros nombres: José y Mario, para denominarla jomar (con logo en minúsculas), sin aparente relación con la empresa tamaulipeca JOMAR (con logo en mayúsculas) propiedad de Marcelino Muñoz, especializada en la venta de refacciones automotrices, en el norte del país.

En el documento numerado 20190029206700C2, resalta además que la empresa con poco más de dos años de existir, fue constituida con capital social declarado de 50 mil pesos, en el que ambos personajes son socios a partes iguales, quedándose José Carlos Guzmán Silveira, con el cargo de administrador único, lo que lo coloca en el lugar de ser quien firma los contratos públicos, aunque en el papel, sus datos personales y rúbrica sean censurados bajo rayones negros.

Según su objeto social, la sociedad tiene como negocio principal “la fabricación, producción, distribución, comercialización, venta, importación y exportación de todo tipo de artículos relacionados con productos químicos y accesorios de limpieza, así como el mantenimiento de tipo comercial e industrial”.

Entre otros datos y de acuerdo al integrador de redes profesionales Linkedin, José Carlos Guzmán Silveira, es un contador de 28 años, egresado de la Universidad Marista de Mérida en 2017. Entre 2016 y 2019 trabajó en el departamento de Contraloría del Yucatán Country Club y actualmente se presenta como director financiero de Jomar Soluciones de Limpieza, y desde el 1 de enero de 2021, también lo hace como director financiero de Grupo Paynter (dedicada a la fabricación de pinturas), que sin duda se trata de otra empresa que podría ser utilizada para contratos “a modo” por algunas entidades públicas, ante el ansia de ganancias fáciles de su ambicioso administrador.

A Mario Alberto Cruz Navarrete, es fácil ubicarlo por medio de su Facebook donde se le encuentra como Mario Cruz Navarrete. Ahí queda constancia por medio de fotografías que “Paynter: Pinturas de excelencia” es el nombre comercial de la empresa hermana en la que ambos juniors de la sociedad yucateca son accionistas.

Más como buenos inversores que buscan la ganancia fácil, no son ajenos a prestarse a firmar contratos “a modo” en el cual resultan mágicamente ganadores de licitaciones millonarias, como el montaje que se dio por servicios de desinfección en la Fiscalía General del Estado de Yucatán el 26 de julio de 2021.

En una farsa montada para que no compitiera otra empresa, Jomar Soluciones de Limpieza S.A. de C.V., “ganó” un contrato con asignación en dos partidas. La primera por 3 millones 184 mil 896 pesos, y la partida dos por 3 millones 981 mil 120 pesos; lo que les dio un ingreso total de parte de la Fiscalía del Estado, por 7 millones 166 mil 16 pesos, por “la aplicación de recubrimiento desinfectante en sus oficinas”, en un lapso de tres meses.

Así es, por tres meses de servicios comprendidos entre el 1 de julio y el 30 de septiembre de 2021, la joven empresa fue recompensada con más de 7.1 millones de pesos, que solo el par de socios y sus “benefactores” saben a dónde fueron a parar todos esos millones de pesos.

Entre los servidores públicos que avalaron la farsa, estuvieron Jessy Suárez Pinedo, directora de Servicios Internos de la Subsecretaría de Administración y Recursos Humanos dependiente de la Secretaría de Administración y Finanzas; Omar Fernando Torrejón García, jefe del Departamento de Recursos Materiales; Erick Roberto Molina Pavia, jefe de Recursos Materiales de la Fiscalía General del Estado; Jorge Carlos Palma Uc, coordinador de la Dirección de Administración y Recursos de la AAFY; Maury Expectación Ortega Maldonado, jefe de Departamento de Servicios Generales; Suemy Rubí Araujo Pineiro, representante del Órgano de Control Interno de la SAF; y Ian Damir Barrueta Roca de la Secretaría de la Contraloría General.

Todos estos funcionarios avalaron requisitos técnicos, económicos y condiciones generales, todo ello sin competencia o punto de comparación con otra empresa de la misma índole y fingieron una próxima cita para el dictamen que solo avaló la farsa para dar el servicio a la empresa Jomar Soluciones de Limpieza S.A. de C.V.

Pero no fue el único “regalo” que los nóveles empresarios recibieron del presupuesto yucateco. Con el pretexto de sanitizar sus instalaciones ante la pandemia del Covid-19, en septiembre de 2021, el DIF-Yucatán de Alejandra Cruz del Rosal, le entregó a Jomar Soluciones de Limpieza, un contrato por 4.4 millones de pesos.

El Sistema para el Desarrollo Integral para la Familia en Yucatán (Sedify), no tuvo empacho en entregar 4 millones 409 mil 160 pesos, a José Carlos Guzmán Silveira, bajo el concepto de “prestación de servicios de desinfección (sanitización)” por metro cuadrado, a obvio sobreprecio, en todos los edificios del DIF-Yucatán.

En esta ocasión, quienes avalaron la entrega del contrato entregado a Guzmán Silveira, fueron el encargado de la Dirección General del Sedify, Juan Gualberto Barrea Canul; la subdirectora administrativa del Sedify, María Teresa Boehm Calero, y el jefe del Departamento de Recursos Materiales, William Alberto Pantoja López.

No cabe duda que la empresa constituida con un capital de apenas 50 mil pesos, debe contar con un “padrino mágico” que los ha enriquecido en menos de dos años con la entrega de contratos que en conjunto suman más de 13 millones de pesos.

Es eso, o de plano no les importa llegar a ser parte de la élite corrupta, que debe sus ganancias mal habidas gracias a contratos inflados y al soborno de funcionarios mediante los debidos “diezmos” o cañonazos de dinero a manera de porcentajes provenientes del mismo importe del contrato.
AM.MX/fm

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