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Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

El temor, la incertidumbre y la mala fe, son más fuertes ante los hechos reales Se ha repetido que en México mueren más de 2 mil personas diarias por enfermedades, accidentes y homicidios, pero la gente insiste ante las muertes producidas en la etapa del Covid-19, seguidas por el dedo acusador y los señalamientos de culpabilidad. El 31 de octubre de 2018, un mes y un día antes de la toma de posesión de este gobierno, INEGI publicó que en 2017 había habido 703 mil 47 muertos en México, a razón de 2008 diarios, 88.6 por ciento por enfermedades y 11.6 por causas externas. En las primeras entraban principalmente enfermedades del corazón, diabetes y tumores malignos. El otro porcentaje era por homicidios y accidentes. El porcentaje mayor de muertos era masculino. En China en ese mismo año, murieron casi 10 millones de personas a razón de más de 28 mil al día. Las muertes de ese país por el Covid, han sido hasta ahora de 4 mil 660. En Estados Unidos la cifra anual se eleva a casi 3 millones y solo el año anterior murieron por arma de fuego 38 mil personas. Actualmente tiene cien mil muertes por la pandemia. Las fake news en México hacen su agosto en las cifras del virus y algunos analistas hasta las ponen a propósito en sus encabezados. Hay quienes señalan las cifras más altas de fallecidos como cotidianas en las marcas del Covid, cuando solo han sido – por razones de alto período-, en los últimos días. En redes, los comentarios llevan incorporadas esas falsedades por mala fe o ignorancia. Leí a una mujer que comentó el pasado 23 de mayo que México ya había superado las muertes de Estados Unidos y de Brasil. Mentiras desestabilizadoras como esas, si deberían de sancionarse.

LA SECUELA QUE PRODUCE DECESOS, EVIDENCIA MUCHAS VERDADES
En el caso de Mexico se ha dicho que las personas más afectadas por el virus, son las que tienen enfermedades crónicas y vulnerabilidad de salud. El dedo acusador señala la muerte de jóvenes, pero ignoran si esos jóvenes eran diabéticos o tenían otro problema crónico. Independientemente de que el contagio puede expandirse a todo tipo de personas, la situación pone al descubierto un mayor problema en cierta población vulnerable en el país, por males que crearon la condiciones imperantes de pobreza, desatención en salud o malas formas de alimentación. Son males de muchas décadas que llegan a una situación pico como la actual. En el caso de los países del primer mundo ha causado sorpresa tanta muerte, como en Estados Unidos, el Reino Unido, Italia y Francia, pero ahí es donde está el punto de su debilidad. El Covid-19 ha puesto en evidencia la falsedad boyante de esos países y el precario desarrollo de su ciencia. El neoliberalismo le ha dado atención a otras cosas, la ganancia, el armamentismo y las baratijas, entre ellas.

DÍAS DE OTOÑO EN PRIMAVERA Y EL ADIÓS DE LOS PELLICER
Vi de nuevo después de mucho tiempo Días de otoño. En plena primavera me acordé de aquella actriz, Pina Pellicer que se suicidó a los 30 años. El filme de 1962, de Roberto Gavaldón, cuenta la historia triste de una joven que fue dejada a las puertas de la iglesia por el hombre con el que se iba a casar. Es buena película basada en un cuento de Bruno Traven cuyo guión fue escrito por el dramaturgo Emilio Carballido y la fotografía fue de Gabriel Figueroa. Pina había tenido muy buenas participaciones en películas extranjeras y su muerte causó un gran impacto. Su hermana Pilar quien la sobrevivió varias décadas y se convirtió en primera actriz, murió hace algunos días víctima del Covid.19. Par de mujeres talentosas, eran sobrinas del Poeta de América Carlos Pellicer; todos de Tabasco. Al poeta si lo traté. Durante un tiempo fui por él a su casita en las Lomas para que participara en un proyecto cultural que duró todo el año dedicado a la mujer, en 1975. Salía muy deportivo y musculoso a sus 78 años (murió dos años después) y desde que subía al carro me iba regañando. Después de varias ocasiones me acostumbré a su forma de ser porque en realidad me estaba enseñando. Si yo decía algo me corregía y yo en mi carrito rojo por las calles aquellas de la gran ciudad sentada junto al gran poeta, mas bien me divertía. En su participación nos sentábamos juntos en la misma mesa, porque yo también intervenía, mientras nos anunciaba pertinente la locutora Lourdes Guerrero. Después lo llevaba como buena chofer a su casa y muy cariñoso me tomaba la mano.
Huye de mi,
conviérteme en tu olvido
en el tiempo imposible,
en el primero
de todos los recuerdos,
del olvido.
Las dos muchachas Pellicer estaban muy orgullosas de su tío y hablaban a menudo de él. Ahora la muerte los hermana. Los buscó en todas partes como en aquel Tema para un nocturno ( La muerte en la poesía mexicana, Editorial Diógenes S. A. 1970, página 85), en el que él decía que “Aún hay tiempo de escapar”. Pero la muerte los encontró de diferentes formas y en diferentes tiempos. El les debe de estar declamando una parte de su Hora de junio 1:
Vuelve a ti soledad
agua vacía.
Agua de mis imágenes
tan muerta.
Nube de mis palabras
tan desierta.
Noche de la indecible poesía.

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