La Costumbre del Poder: ¿Cuántos cadáveres para ser genocidio?

Fecha:

*Con pena constato la posibilidad de que hoy, como lo señalan los hechos, el genocidio como concepto debe redefinirse, porque la aniquilación de grupos nacionales también arrasa con la oposición, no necesariamente con violencia, quizá sí con abrazos. Es posible que el genocidio inicie cuando quienes gobiernan empiezan a ver a los propios como ajenos, diferentes, enemigos de una propuesta distinta para, de una vez por todas, consolidar la regeneración nacional

Gregorio Ortega Molina

Propongo que la definición propuesta por la ONU para calificar el genocidio sea modificada. Lo que hoy sucede en el mundo está más allá del concepto y también se convierte en asunto interno en una nación, cualquiera.

     Palestina y Ucrania son víctimas de genocidio. Al leerse Ahora y en la hora y convertirnos en testimonios mudos de la muerte de civiles, tan solo para causar daño, nos convertimos en testigos. Lo mismo sucede en las guerras internas de las naciones africanas y, por qué no, en la violencia como medio de control que establecen los grupos delincuenciales. ¿Son genocidas los narcotraficantes, y las autoridades cómplices que los solapan?

     El azoro continúa desde 1948, cuando la ONU determinó que: “El genocidio es un crimen intencional definido por esta organización internacional como cualquier acto cometido con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Implica acciones sistemáticas, no solo matanzas, para aniquilar a un grupo, incluyendo daño físico/mental grave, condiciones de vida destructivas, esterilización forzada y traslado de niños”.

     Considero que lo hecho por la 4T con el sector salud puede ser considerado un acto genocida: medicamentos, vacunas, vaciamiento de instrumental quirúrgico… a menor número de habitantes más fácil afianzar esa utopía de la regeneración nacional.

     Enfrente o en contra de la legalidad, tal y como proceden los narcotraficantes para reclutar halcones y sicarios, o lo encontrado en el galpón de San Fernando, en Rancho Izaguirre, en las tumbas clandestinas, lo dejado en Allende, Coahuila, o junto al estadio Akron, en Salamanca, o los rastros dejados por los sicarios. Para advertir e intimidar: ¿son elementos suficientes para meditar en la configuración del genocidio? Lo que desean es matar mexicanos, es minar la confianza en las instituciones y las leyes, desaparecer el proyecto de nación y la idea de patria.

     Con pena constato la posibilidad de que hoy, como lo señalan los hechos, el genocidio como concepto debe redefinirse, porque la aniquilación de grupos nacionales también arrasa con la oposición, no necesariamente con violencia, quizá sí con abrazos. Es posible que el genocidio inicie cuando quienes gobiernan empiezan a ver a los propios como ajenos, diferentes, enemigos de una propuesta distinta para, de una vez por todas, consolidar la regeneración nacional.

@OrtegaGregorio

Compartir

Popular

Artículos relacionados
Related

ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ Otro reto a Sheinbaum. Ahora por el nepotismo La...

Estado de los ESTADOS

Lilia Arellano "La historia me absolverá": Fidel Castro ⦁ Amistades incómodas ⦁...

LIBROS DE AYER Y HOY: Entrevistas históricas ¿Qué pasó con aquella Expropiación?

Teresa Gil laislaquebrillaba@yahoo.com.mx El 13 de marzo, en el mes de...

La Espinita

Andy S. K. Brown*   Plan B: Ahora sí la ponchan...