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*El juicio a Lozoya Austin también será uno a la administración de justicia, en el que la pulcritud cederá su peso a la ley, y ésta a la razón de Estado. No olvidemos que es, sobre todo, un asunto político-electoral

 

Gregorio Ortega Molina

Azora que se hable del poder acumulado por AMLO como de algo bueno y positivo. De manera elemental, considero que quien gobierna a una nación debe construir, corregir, nunca desestructurar, eliminar. Poder, sí que tiene. Autoridad moral, la tuvo… hoy no.

     El oficio de mandar tiene matices y explicaciones distintas, de acuerdo a la época, la nación y el carácter de quien preside el destino de una patria. De mis años de estudio recupero el ensayo Del poder, escrito por Bertrand de Jouvenel. Del capítulo El poder, agresor del orden social, reproduzco los primeros párrafos, porque nos explican lo que hoy sucede aquí, ahora.

El poder es autoridad, tiende a más autoridad. Es fuerza, tiende a mayor fuerza.

     O si preferimos un lenguaje menos metafísico, las voluntades ambiciosas, atraídas por la seducción del Poder, la confieren su energía, ejercen su fuerza sobre la Sociedad para dirigirla completamente y de ella obtener más fuerza.

     Más o menos sostenido, más o menos eficaz, más o menos favorecido por las circunstancias, este esfuerzo enriquece al poder público en derechos adquiridos sobre los gobernados, que en el Poder se convierten en su dotación creciente.

     Sólo 30 millones de votos y con los niveles de aprobación en descenso leve, pero constante; con las circunstancias en contra, las fuerzas de la adversidad que se manifiestan en una carencia de recursos económicos creciente, en una recesión que será más profunda de lo que se anticipa, porque se combina con las consecuencias inmediatas y a mediano plazo del Covid-19, lo que posiblemente favorecería una reacción social difícilmente administrable.

     En este contexto y con una violencia incontenible, decide abrir otro frente con los gobernadores de Acción Nacional, que no le creen ni el bendito, y a los cuales pretende doblegar con mentiras y mayores restricciones presupuestales, en lugar de fortalecer el federalismo y establecer corresponsabilidades en el ordenamiento del sector salud, para contener la pandemia y reducir el número de fallecimientos. Ya anunció que convoca a reunión en San Luis Potosí. Espero que sea para construir y no una celada informativa y de escarnio.

     ¿Son la imposición y el capricho una moda en el ejercicio del poder? Los juicios de Stalin demostraron que puede tenerse en un puño la administración de justicia, pronto seremos testigos de la pulcritud o la turbiedad en el juicio político del siglo enderezado en contra de Emilio Lozoya como imagen, y como trasfondo la corrupción y el modelo económico identificado como neoliberalismo. Aunque el modelo político que hoy dirige al país, pagará el pato.

     Porque el poder también puede dividirse en limpio y sucio, transparente u opaco. Lo lamento por el juez a cargo de ese endemoniado revisionismo judicial y político que le toca en suerte, porque sobre lo que en el tribunal se decida, quizá pesen más en el ánimo de los electores la opinión pública y las redes sociales, que harán su juicio paralelo, atizado por la poliforme voz de las mañaneras.

     El juicio a Lozoya Austin también será uno a la administración de justicia, en el que la pulcritud cederá su peso que la ley, y ésta a la razón de Estado. No olvidemos que es, sobre todo, un asunto político-electoral que dirimirá el futuro de lo que queda de la década.

www.gregorioortega.blog                                              @OrtegaGregorio

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