fbpx Kamchatka, la vecina rica de Estados Unidos | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Luis Alberto García / Petropávlovsk-Kamchatski, Rusia

* Posee una increíble y épica historia que arranca en 1679.
* Iván Kamchaty, Semión Dezhnieov e Iván Rubets, los pioneros.
* Dimensión territorial compleja y diversa, igual a la de Italia.
* Primer mercado de intercambio de pieles en la Rusia oriental.
* Colonos rusos casi exterminan a los pobladores originarios.
* Fue base militar para la invasión soviética a las islas Kuriles.

Con el monte Koriakski como fondo de un paisaje extraordinariamente hermoso, esta ciudad es la capital de la península de Kamchatka, lengua de tierra del tamaño de Italia que se extiende mil 250 kilómetros como norme tenaza de cangrejo entre el mar de Ojotsk y el mar de Bering, al Norte del Océano Pacífico.

Se desprende desde la Rusia continental hasta la isla de Sajalín, las islas Kuriles y el Hokkaido –la primera de las cuatro que integran el archipiélago de Japón-, situada en la región más remota de la nación euroasiática, y uno de los pocos lugares donde aún se convive armónicamente con la Naturaleza.

Los rusos se establecieron en Kamchatka desde el siglo XVII, luego de que Iván Kamchaty, Semión Dezhniov, el cosaco Iván Rubéts y otros exploradores llegaron a la región más lejana del imperio zarista en 1679 y 1680, para volver a San Petersburgo con relatos que describían una tierra fría y volcánica fantástica, rica en caza, en pesca y en pieles.

En 1697, Vladímir Atlásov fundó la colonia de Anádyr en el paralelo 65, a 500 kilómetros del estrecho de Bering; es decir, cerca de la línea divisoria con Alaska, actualmente territorio de Estados Unidos, cuestión que resulta sorprendente para viajeros que no acaban de creer que hoy, tan ricas y geográficamente hablando, las dos grandes potencias mundiales sean eternas vecinas.

Atlásov dirigió una expedición de cincuenta cosacos y sesenta aborígenes youkaguires que avanzó y navegó hacia el Sur, encargándose de explorar la península, empeñándose en la construcción de dos fuertes en el río Kamchatka, convirtiéndolos en mercados de comercio e intercambio de pieles de nutria marina y para los tramperos dedicados a la caza de osos y martas cibelinas.

A principios del siglo XVIII, entre 1704 y 1706, se fundaron las colonias de Verjne (de arriba en español) y Nizhni-Kamchatski (de abajo) para, debido a su lejanía, hacer de Kamchatka una región casi autónoma, que en 1715 ya estaba habitada por cerca de medio millar de rusos que, de inmediato, se dispersaron por la península para conocer y explotar sus recursos.

Sin embargo, como ocurrió durante la colonización de la “Rusia americana” –el territorio que hoy es Alaska, la vecina de la rica Kamchatka-, su crueldad y sus abusos, tal vez poco conocidos, causaron graves enfrentamientos y rebeliones por parte de los habitantes originarios, que se volvieron habituales y alcanzaron su mayor violencia en 1731, cuando Nizhni-Kamchatski fue arrasada.

Los dueños originales de esas tierras, quienes las poseían ancestralmente, casi acaban con los rusos, al tiempo que los pocos sobrevivientes pidieron refuerzos, se reagruparon, contratacaron y vencieron a los pobladores aborígenes –cerca de veinte mil al iniciar el siglo XVIII-, que se habían reducido a ocho mil en 1750.

La fundación de Petropávlovsk-Kamchatski en 1740 por el marino danés Vitus Bering -descubridor del estrecho que lleva su nombre, al servicio y patrocinado por el zar Pedro el Grande- constituyó el principio de una apertura significativa de Kamchatka hacia el exterior y punto de partida de expediciones que llegaron hasta las costas de América del Norte.

Cobró importancia, como la isla de Sajalín, cuando los sucesivos gobiernos autocráticos zaristas comenzaron a enviar deportados a sus opositores políticos y a delincuentes comunes, además de fomentar el traslado y asentamiento de inmigrantes a quienes ofreció ese territorio desierto y remoto.

En 1812, la población originaria seguía disminuyendo y comprendía menos de cuatro mil habitantes, mientras que la población rusa había aumentado al mismo tiempo y había pasado a dos mil 500.

En 1854, franceses y británicos, en guerra con los rusos en la península de Crimea bordeada por el mar Negro, al Sur de la Rusia europea, atacaron Petropávlovsk-Kamchatski y, sorprendentemente, casi mil de sus efectivos equipados con viejos fusiles consiguieron defender el puesto contra seis buques armados de cañones y dos mil 500 soldados de ambas naciones.

A pesar de esa defensa heroica, Petropávlosk fue abandonada tras la retirada de las fuerzas franco-británicas y al año siguiente, después de que una segunda fuerza armada atacara el puerto, lo encontró abandonado, los barcos bombardearon la ciudad y se marcharon.

El medio siglo siguiente fue menos propicio debido a que el puerto militar se desplazó a Oust-Amour, y en 1867 Alaska fue malbaratada, desventajosamente vendida a Estados Unidos, volviendo obsoleto el funcionamiento de Petropávlovsk como puerto comercial para exploradores y comerciantes en tránsito hacia los territorios americanos.

En 1860 se creó la administración marítima de Primorski, se colocó a Kamchatka bajo su jurisdicción, y en 1875 las islas Kuriles fueron cedidas a Japón a cambio de la restitución a Rusia de la isla de Sajalín.

La población rusa de Kamchatka se estancó en aproximadamente tres mil habitantes hasta principios del siglo XX, mientras que los aborígenes alcanzaban cinco mil y en 1905, al concluir la guerra ruso-japonesa, dos buques del imperio Meiji entraban en la bahía de Avacha para tomar y ocupar Petropávlovsk.

La ciudad había sido abandonada de nuevo al considerarse indefendible, y no fue sino hasta 1927 cuando los japoneses dejaron la península de Kamchatka, que volvió a ser enteramente de la Unión Soviética, consolidada como régimen político que finalizaría en 1991.

La Segunda Guerra Mundial afectó poco a Kamchatka, excepto en 1945, cuando fue base militar para el asalto e invasión de las Kuriles, declarada desde entonces zona exclusiva prohibida a los civiles rusos hasta 1990 y a los extranjeros hasta 1992.

Tiene una superficie de 472 300 kilómetros cuadrados, mide mil 250 kilómetros de largo y 459 de ancho, con cien kilómetros en su parte más angosta y el volcán Kliuchevskói sobresaliendo por encima de otros siete, con cuatro mil 835 metros de altura sobre el nivel del mar, que la baña desde un tiempo sin memoria.

Comentarios

comentarios