La mitad del año representa un momento estratégico para que las empresas en México revisen sus procesos laborales y corrijan posibles irregularidades antes de que se conviertan en multas, demandas o problemas de rotación de personal.
A diferencia de diciembre, cuando el cierre anual limita el margen para implementar cambios, julio permite identificar áreas de riesgo y fortalecer la operación durante los meses restantes. En un contexto marcado por diversas modificaciones a la legislación laboral, la revisión preventiva cobra especial relevancia.
Estefanía Rueda, socia de Littler México, identifica tres áreas prioritarias que las organizaciones deberían auditar durante este periodo: la gestión del tiempo de trabajo, la salud mental y la actualización de los documentos laborales.
“Muchos empleadores acostumbran revisar sus pasivos y contingencias laborales hasta que el año culmina, pero esperar a diciembre reduce drásticamente el margen de maniobra para implementar acciones que contengan costos, disminuyan riesgos y eviten multas severas”, advierte Rueda.
Jornada laboral y desconexión digital concentran nuevos riesgos legales
La administración del tiempo de trabajo se ha convertido en uno de los principales focos de atención para las empresas. Por ello, las organizaciones deben revisar las horas laboradas, sus sistemas de asistencia y la forma en que compensan el tiempo extraordinario.
Esta revisión también debe considerar la reducción paulatina de la jornada laboral hacia las 40 horas semanales, prevista para comenzar en 2027. A ello se suma la necesidad de establecer políticas claras de desconexión digital y capacitar a los liderazgos para respetar los periodos de descanso.
Otro punto relevante es la salud mental. La aplicación de las encuestas contempladas en la NOM-035 durante julio puede ayudar a identificar factores relacionados con jornadas extenuantes, liderazgos deficientes y relaciones laborales problemáticas.
Detectar estos riesgos con anticipación permite atender situaciones que pueden derivar en ausentismo, disminución de la productividad, rotación de personal o incluso conflictos laborales. También contribuye a fortalecer la posición de las empresas ante posibles inspecciones o litigios.

Documentos actualizados e inclusión fortalecen el cumplimiento laboral
Los contratos individuales y colectivos, así como los reglamentos interiores de trabajo, deben revisarse periódicamente para reflejar las reformas vigentes y los criterios judiciales más recientes.
La actualización documental también debe incorporar políticas internas capaces de promover la equidad de género, la inclusión y la prevención de la violencia laboral. Estos elementos deben formar parte de una estrategia verificable y no limitarse a declaraciones generales.
De acuerdo con el diagnóstico planteado por Rueda, algunas señales de alerta son la acumulación de más de nueve horas extra semanales, comunicaciones durante los periodos de descanso, aumento del ausentismo y una mayor rotación de personal.
También deben revisarse los canales de denuncia que no tengan seguimiento, los casos internos pendientes de atención, los documentos laborales obsoletos y la ausencia de protocolos para prevenir la violencia laboral y promover la equidad de género.
Un diagnóstico preventivo puede evitar mayores conflictos durante el año
La presencia de uno o varios de estos indicadores puede mostrar que una organización necesita revisar sus procesos laborales antes de que los problemas se acumulen.
Para Estefanía Rueda, la revisión de mitad de año no debe entenderse únicamente como una estrategia para evitar sanciones, sino como una oportunidad para mejorar la relación entre las empresas y sus equipos de trabajo.
“Este mes no es para presionar el acelerador a ciegas; es para asegurarse de que los frenos y la dirección del negocio funcionen correctamente. La relevancia de un compliance laboral preventivo no radica únicamente en mitigar multas y demandas; su verdadero poder está en la capacidad de prevenir el conflicto humano, construyendo un entorno de confianza y cooperación a través de una gestión de recursos humanos estructurada y empática”, concluye Rueda.
Una revisión oportuna puede permitir que las organizaciones lleguen al cierre del año con procesos laborales más sólidos, finanzas protegidas y equipos de trabajo cohesionados, al tiempo que identifican con anticipación los riesgos que podrían afectar su operación.

AM.MX/C.



