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Sergio Gómez Montero*

Cállense todos
y síganme oyendo
en las catacumbas

  1. Rugama: “Saquen a todos los esqueletos”

¿Por qué tantos brincos, estando el suelo tan parejo? ¿Qué tanto es tantito? En ese afán de crear falsas inquietudes, para crear así verdaderos afanes de desestabilizar al país, sorprende, mucho, que los opositores al gobierno actual intenten utilizar el fantasma de la reelección para impulsar con ello campañas desestabilizadoras, cuando México hoy trata, afanosamente, de trabajar para crearse condiciones que le permitan ser mejor económica y políticamente. ¿Por qué, pues, el fantasma de la reelección, si él, entre nosotros, no tiene ninguna posibilidad de espantar?

Es decir, si para alcanzar el poder institucional (el poder del Estado) se optó por la vía electoral, ello, de entrada, implica respetar las reglas (escritas y no) bajo las cuales el Estado opera, y una de esas reglas, primordiales, es la referente a la reelección que quedó anulada como opción desde el momento en que los militares, con Cárdena, el Tata, quedaron remitidos a los cuarteles. Ese fenómeno social, más que nada, marcó precisamente el fin de la reelección en el país.

Pero más allá de lo hoy escrito en la Constitución y de lo establecido como pacto social (la remisión del ejército a los cuarteles), hay otros fenómenos sociales, igualmente significativos, que parecerían anular a la reelección. El primero de ellos, y más obvio, es la carrera que se dio desde el principio del sexenio por la próxima candidatura presidencial entre tres candidatos que están luchando con todo por esa candidatura al interior del partido mayoritario, Morena, con todo, entre ellos: Monreal, Ebrard u Sheinbaum (si le interesa, vea la magnífica película La favorita, de Lantimos, que pareciera reproducir metafóricamente lo que hoy está pasando en México), eso, sin ningún género de duda, estaría negando de raíz cualquier posibilidad de reelección, a menos que ésta fuera muy macabra.

Aunque, sin duda, sí hay elementos que parecieran alentar y favorecer aparentemente a la reelección, comenzando precisamente por la manera unipersonal conque hoy se conduce el gobierno, en donde todo se dirige unilateralmente hacia Andrés Manuel López Obrador, quien pareciera negarse obstinadamente a colegiar la toma de decisiones, dado que ello, en apariencia quisiera reducirse a él y sólo a él, lo cual daría fundamento a las sospechas de quienes ven en ello un nuevo peligro para México, sin ninguna razón para que ello eventualmente pudiera suceder. Esa manera tan obvia de negar la existencia de un partido político que opere como par del Presidente grave daños le está causando al sistema político de la Nación (peor aún si a ello se añade la actual pugna de poderes que existe en México).

Otro factor que despierta sospechas, y que es más que nada un error político de dimensiones incalculables, es el empecinamiento de Jaime Bonilla en querer violar la Constitución del país intentando extender de dos a cinco años su periodo de gobierno, por más que se le ha demostrado que el pueblo de Baja California votó por una candidatura de dos años y no por una cinco, por más que él diga que cuenta con el apoyo presidencial y, se comente, que caro le salió el chiste de comprar a varios diputados del Congreso local para así concretar la extensión de su periodo de gobierno estatal.

Sea como sea, pero querer asustar con el petate del muerto de la reelección es evidentemente un chiste de mal gusto se le vea por donde se le vea.

*Profesor jubilado de la UPN

gomeboka@yahoo.com.mx

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