viernes, abril 19, 2024

Iniciativa de AMLO pone en riesgo producción y hasta a especies marinas

CIUDAD DE MÉXICO.- Los pescados y mariscos son una delicia mexicana, las mariscadas y los ceviches que se disfrutan en todo México, se producen gracias a un sector pesquero que hoy advierte un riesgo latente para su producción por una iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Esta crisis se relaciona directamente con la recolección, pesca y precio de distintas especies que, sin una investigación apropiada, podrían caer en la sobreexplotación. Tal y como sucedió con las almejeras de Altata, Sinaloa, quienes en la década de los 90 se quedaron sin almeja chocolata, afectando su economía y la cadena de producción por más de 10 años.

“Nosotros pescamos, pescamos y pescamos y nos quedamos sin una sola almeja chocolata en el sistema lagunar”, recordó Miranda Castro Medina, presidenta de la Cooperativa de Almejeras de Altata en entrevista con Grupo Fórmula. “Mi hija no la conoció hasta los 7 años, cuando empezamos a tenerla de vuelta”

Para salir de la escasez, la cooperativa trabajó con el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (Inapesca), un organismo autónomo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) encargado de la investigación científica, pesquera y acuícola, que emite la Carta Nacional Pesquera para definir las temporadas de pesca, vedas y regular permisos para la pesca de una especie que se encuentra sobreexplotada o en su capacidad máxima.

“Sobreexplotación quiere decir que (al pescar o recolectar) no se está asegurando, o que se podría poner en riesgo, que lo que se aprovechó este año se pueda aprovechar el siguiente”, explicó el biólogo y director de Oceana, Esteban García-Peña.

Dada la reducción en Altata, el Inapesca determinó que debía establecerse vedas, “actos administrativos que prohíben llevar a cabo la pesca en un periodo o zona específica” y que están estipulados en la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable. Esto para permitir la reproducción y disponibilidad de la almeja chocolata, estableciendo la última de ellas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) del 1 de mayo de 2020 al mismo día, pero del 2022.

Sin autonomía, una asfixia al sector pesquero

El sector pesquero está preocupado por el futuro de las investigaciones que realiza Inapesca Foto: Archivo
Sin embargo, pese a que el Inapesca realiza investigación dirigida a las necesidades pesqueras y no a intereses gubernamentales, la iniciativa de López Obrador propuso trasladar sus funciones a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), una dependencia gubernamental encargada de otorgar permisos de pesca y administrar recursos, donde los productores señalan que permean interés políticos.

El proyecto de decreto del Presidente, en materia de simplificación orgánica, pretende fusionar al Inapesca y a otras 18 instituciones “para eliminar la dispersión de recursos públicos” en ciertos órganos autónomos, aunque se ha quedado congelado hasta la fecha.

Ésta no es la primera vez que el presidente López Obrador intenta fusionar organismos autónomos con dependencias, tal ha sido el caso del Instituto Nacional Electoral (INE) o el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

El problema fundamental sería la pérdida de autonomía ante intereses intervinientes en las investigaciones, reduciendo la veracidad de la información pesquera y afectando laboral y económicamente a los pescadores.

“Si las investigaciones ya no se dirigen hacia la solución de problemas del sector pesquero, muchas de esas especies que hoy por hoy están deterioradas podrían agotarse”, dijo el biólogo.

En total 9 de cada 10 peces que tenemos a la mesa vienen tan sólo de pescadores ribereños, pero son Sinaloa, Sonora y Baja California las entidades con mayor producción pesquera del país con con 17.1, 44.6 y 10.8 por ciento, respectivamente, del total, de acuerdo con el Anuario Estadístico de Acuacultura y Pesca 2021.

Disolver el Inapesca: jaque a los recursos pesqueros

Para Abel Pérez, biólogo de profesión y secretario del Frente Visionario de Baja California, una de las preocupaciones es que se desatienda la disminución de bosques de macrocystis, uno de los ecosistemas más productivos del océano, para lo que ya existía un plan de manejo por parte de Inapesca. Estas algas, conocidas como el “sargazo gigante” se presentan principalmente en dicha entidad, pero también tienen se encuentran en el Golfo de México, Mar Caribe, Océano Pacífico y Golfo de California, aunque en menor medida.

Actualmente, “existen lineamientos internacionales, como los de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) a los que el país está adscrito que establecen que la autoridad de investigación debe estar desvinculada de la autoridad administrativa”, destacó el biólogo.

Las investigaciones científicas independientes del poder han abierto mesas de diálogo que resguardan los intereses de los productores de erizo, en Baja California, de las almejeras en Sinaloa y de los pescadores ribereños de camarón, camarón roca, robalo, huachinango y atún de aleta azul en varios estados.

Las especies que han sido destinadas a la pesca excluyen a aquellas que se encuentran en peligro de extinción, y se procura mantener una población neta que permita su reproducción y continuar con la producción sin terminar con la especie.

“Tener esa información fidedigna le agrega valor a los recursos, de otro modo nosotros tendremos solo pérdidas”, dijo la almejera. “(Por ejemplo) una almeja que te cuesta 3 pesos, la puedes hacer valer 7 pesos si tienes información basada en investigación” que contempla el mercado global del producto para establecer un precio justo.

Sin embargo, en caso de haber un mal manejo de recursos e investigaciones, “si la población neta no se encuentra disponible, los ingresos de los pescadores se reducen y ponen en riesgo (tanto la producción como) su calidad de vida”, detalló el director de Oceana.

Las costas del norte parecen muy lejanas, pero el riesgo ante investigaciones ajenas al sector podría dejar platos vacíos en las mesas de los pescadores o hasta de los propios consumidores.
AM.MX/fm

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