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FRANCISCO RODRÍGUEZ

Se habían tardado las más grandes calificadoras internacionales para darle piso al manejo imprudente de la economía mexicana. Standard & Poor’s, Moodys, JP Morgan, representantes de los financieros que nos sacan el gato del agua, tuvieron que darlo a conocer: vamos rumbo al menos 7 de crecimiento para los próximos años.
Por si alguien dudara del destino de la deuda de Pemex y la deuda soberana del país, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo vaticina un precipicio del menos 29 por ciento para la economía nacional. Y no lo vaticina de oídas. Ellos tienen los datos duros, ésos que no conocemos los habitantes de a pie.

Por si lo anterior fuera poco, el Fondo Monetario Internacional, nuestro último gancho para pedir prestado –no sólo para componer el desbarajuste tabasqueño de México– para tener la posibilidad de importar las subsistencias para la alimentación, se declara técnicamente cajeado. Las puertas se han cerrado. No hay para dónde hacerse.

En el Evento 201, en Nueva York, se preparó la pandemia

Lo que empezó como el juego del Imperio para echar a andar sus planes de reducción de la población mundial, durante el Evento 201, celebrado en Nueva York el pasado 18 de octubre, encontró en México su caldo de cultivo. Aquí está el mejor escenario de esa pantomima de terror biológico y psicológico, aquí está la mejor caja de resonancia.

Durante el mentado Evento 201, organizado por las mayores farmacéuticas del mundo, la ONU, los banqueros internacionales, Bill Gates, y los servicios de inteligencia, se realizó el simulacro de pandemia provocada por el coronavirus. Seis semanas después, el virus estaba inoculado en China.

Seis meses más tarde, hoy, está cumpliendo su amenaza de llevarse entre las patas a la población vulnerable, y a los que afirma el FMI que no producen ni lo que comen.‎ Hoy, ha puesto a México contra las cuerdas. Hoy, los gobiernos sudamericanos han comprobado que sus dirigentes estaban mejor equipados para afrontar la prevención y la solución de la amenaza terrorista que un asunto grave de salud pública.

Ningún gobierno del mundo actúa como lo hace el mexicano

Como México no hay dos. El coronavirus encontró a un país devastado previamente por un grupo de pandilleros incompetentes, y ha caído como una maldición sobre las economías populares. Nos esperan meses de escándalo, de desesperación, de un pandemónium que jamás debimos haber sufrido.

La culpa no es del virus, o de una posible fuga de reactivos nucleares que muchos afirman es la principal responsable de haber acabado con la capa de ozono, provocando cielos inusualmente traslúcidos, ondas de calor que rondan los cincuenta grados en la mayor parte del país ‎y molestias orgánicas que requieren una atención parecida: agua y jabón, vitamina C, confinamiento doméstico y distanciamiento social.

Sea lo que haya sido, ningún gobierno del mundo tiene la justificación de actuar como lo está haciendo el mexicano: apretando las tuercas fiscales de cuenta chiles, ahogando toda posibilidad al 63% de informales, no poder usar un sistema sanitario destruido con premeditación, alevosía y ventaja por la pandilla de marras, mentiras y engaños sobre la capacidad de respuesta, ocultamiento de información sobre los casos reales del contagio, amenazas a los adversarios, y todo lo que usted más que nadie sabe.

El Imperio no quiere coexistir con el “infelizaje” de África

Las farmacéuticas cumplirán sus advertencias, que no quepa duda. Dentro de unos meses sacarán vacunas que ya tienen listas, supuestamente para prevenir los contagios. En realidad puede tratarse de medicamentos transgénicos y abortivos, con idénticos propósitos de eliminar franjas de población que son indeseables para el mundo capitalista del consumo.

La población mundial se pregunta por qué las franjas poblacionales de África o de regiones que no tienen tratos financieros con Nueva York están exentas del contagio mundial. La respuesta es demasiado obvia: el Imperio no quiere coexistir con el “infelizaje”. Sea el coronavirus, sea la radiación atómica fugada, todo lleva el camino de la solución terminal que buscan desde hace tiempo.

Cree AMLO que todo se puede definir desde las “mañaneras”

En México, el daño está hecho: fue como quitarle un dulce a un niño. Hemos caído en un abismo que no tiene solución. Estamos incapacitados hasta para echar a andar un sistema integral de salud que englobe a las instituciones públicas a los hospitales privados y a los sistemas estatales para atender de inmediato la emergencia nacional.

El Consejo de Salubridad General, que debiera fijar los criterios para el funcionamiento del federalismo sanitario, para las declaratorias de obligaciones empresariales con sus trabajadores, interpretando las diferencias en las profundas desigualdades, está absolutamente parado. El hombrecillo en el poder insiste en que todo el aparato público y la solidaridad social se puede definir desde las mañaneras.

Los miembros de su familia están demasiado encubiertos por el aparato público que cancela la cervecera gringa en Mexicali para que el negocio cervecero familiar no tenga demasiada competencia. Que pone al servicio del vástago veinte elementos de la Guardia Nacional para quitar de enfrente a quien le estorbe en un concierto de rock, y el chicuelo tenga la visión perfecta del evento.

Que se hace de la vista gorda mientras sectores enteros de la población se quejan de los trastupijes de la familia que cobra el 20 por ciento de comisión para cualquier permiso productivo o de consumo. Que cacarea insistentemente en que no son iguales de corruptos a los anteriores. Y deja indefensa y perseguida a la mayoría de los mexicanos de bien.

La hora cero del país. Hasta aquí con la Corta Transformación

‎Al haber destrozado todos los niveles posibles de confianza, al haber arrasado con el sistema económico, el aparato de la 4T no puede sostenerse en nada, y esto es precisamente lo que alarma dentro y fuera de nuestras fronteras, a vecinos, socios y adversarios jurados.

La posición de la OCDE, el FMI y las mayores calificadoras occidentales, responden al grito urgente de los incapaces que parecen buscar su propia extinción. México ya es el país emblemático de la desconfianza del pueblo en su gobierno. Las encuestas –hasta las pagadas– indican que la aprobación del gobiernito está en picada, en caída libre, sin posibilidad de recuperación ni de respuesta.

Es la hora cero del país. Hasta aquí llegamos con los lenguaraces de la Corta Transformación. No hay peor sitio posible que en un lugar donde todos desconfían de todos. Y lo peor, es que nadie se da cuenta del grado de locura que se ha apoderado de los responsables del barco, en medio de la tormenta perfecta.

El país, demolido. No se levantará durante las próximas décadas

Están muertos. Y no han visto su esquela. Están perdidos y nadie les avisa: unos por imposibilidad, la gran mayoría de la población, y otros por miedo a perder la chamba, la inmensa totalidad de los miembros del equipo cercano al enfermo, absolutamente extraviado, clínicamente ‎impedido.

Todos creen que puede haber vida y futuro de dedazo presidencial, una vez que pase la tormenta. La mala noticia es que no pasará. Llegó para quedarse entre nosotros.
El país ha sido demolido para no levantarse durante las próximas décadas.
Y todo por no estudiar.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: Antes que unir, AMLO sigue polarizando. La “mañanera” de este lunes fue de encontronazos. El Presidente cumplió su palabra y presentó parte de las empresas que no han cumplido con la cuarentena; además, rechazó dar aval al programa creado por el CMN y BID Invest para otorgar créditos a Mipymes. Con un “no me gusta ese tonito” el mandatario aseguró que el gobierno no respaldará nada que no sea el apoyar a lo que él llama los más pobres y la clase media (la fórmula del 70%- 30%), no obstante que sus secretarios de Relaciones Exteriores, Economía y Hacienda ya habían avalado la medida desde la tarde del domingo. AMLO ademá conjuró al fantasma del Fobarpoa para leerle la cartilla al Banco de México advirtiendo que el fondo que va a disponer para rescatar a las Mipypes no podrá ser utilizado bajo las fórmulas neoliberales de los 90´s, donde según el Presidente se rescató a los empresarios con el dinero del pueblo. Volvió a utilizar al T-MEC como un salvavidas discursivo para salir rápido de la crisis. En temas del coronavirus, presumió que el mundo sabe que México tiene dominado a la pandemia y se reflejará con el final de la cuarentena en junio. Finalmente, criticó a la revista Proceso por publicar amarillismo en su portada y dejó a decisión de los reporteros el seguir el formato presencial o hacer virtuales las conferencias. + + + En contraste, el diputado Porfirio Muñoz Ledo aseguró que mientras el personal médico y de salud de México se sacrifica y el pueblo sufre, en medio de la crisis del COVID-19, empresarios y gobernantes polarizan al país.

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