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Por: Mario Ruiz Redondo

El lunes 14 de septiembre, volvimos los chiapanecos a festejar, esta vez 196 años de ser mexicanos, como resultado de la votación realizada por nuestros ancestros de aquellos días de 1824, que determinaría la incorporación de la entidad a la Gran Federación de México, cortando radicalmente nuestro cordón umbilical de los países de Centroamérica.

Pero, ¿qué ha pasado desde entonces para que sigamos celebrando esa decisión soberana, que actualmente nos permite formar parte de uno de los territorios geográficos más extensos y ricos del mundo?

Tiempo de evaluación para saber, qué tanto ha convenido a las diversas generaciones orgullosas de su origen maya, formar parte de la Nación Mexicana, que, hay que decirlo, hasta ahora sus gobiernos centrales se han dedicado solamente a explotar indiscriminadamente en los últimos casi dos siglos, nuestras inmensas riquezas naturales, dándonos a cambio migajas y abandono en todos sentidos.

Los ejemplos sobran en esta bicentenaria historia de injusticias: Cesión federal, de contratos ilimitados a empresas extranjeras (estadounidenses la mayoría), para el saqueo de maderas preciosas de la Selva Lacandona, en forma de tala inmoderada; atropellos a los indígenas; construcción de cuatro de las presas más importantes sobre el río Grijalva (La Angostura, Chicoasén, Mal Paso y Peñitas), que producen el 44 por ciento de la energía hidroeléctrica del país; extracción de petróleo y gas, además del aprovechamiento de la riqueza minera, por citar algunos, sin beneficios importantes para el desarrollo y el progreso.

Predominio de la indiferencia de los innumerables Gobiernos de la República, al no retribuir a los chiapanecos los beneficios de su patrimonio, que hoy se manifiestan en ofensivas tarifas del servicio eléctrico, al ser excesivamente elevadas; porcentajes miserables por la comercialización de hidrocarburos y gas; ausencia de incentivos atractivos para la inversión e impuestos elevados, así como nulo apoyo para la creación de fuentes de trabajo.

Una realidad trágica e irrefutable, al ser más los perjuicios que beneficios, que en el año 2020, mantienen a Chiapas como uno de los tres estados más pobres y marginados de México, junto con Oaxaca y Guerrero.

Tan es así, que en 2013, el Presidente Enrique Peña Nieto, exhibió como tal a los chiapanecos, ante el resto del país y del mundo, al poner en marcha aquí en la Zona Indígena de Los Altos, su “Cruzada Nacional contra el Hambre”, que al concluir el sexenio en 2018, había fracasado para sacar de la pobreza alimentaria extrema a 7.8 millones de seres humanos en las entidades más pobres.

Abandono y fracaso de programas oficiales dirigidos a los chiapanecos, que aún así mantienen su confianza en que pese a todas estas adversidades, saldrán adelante.

Renovación de la llama de la esperanza, ahora en la nueva Administración estatal, que con un espíritu eminentemente republicano, abandera una opción muy importante del cambio esperado, como se hizo patente este lunes 14 de septiembre, entre quienes integran los Poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo de Chiapas, durante el  aniversario de la Federación de la entidad a México.

Una ceremonia realizada en el Palacio estatal de Gobierno, en Tuxtla Gutiérrez, en la que el gobernador Rutilio Escandón Cadenas enviaría un mensaje claro de unidad de los titulares de las instituciones, para sacar adelante las aspiraciones de los chiapanecos y contribuir al progreso nacional.

Ahí estarían Juan Oscar Trinidad Palacios, presidente del Tribunal Superior de Justicia y Rosa Elizabeth Bonilla Hidalgo, representante de la Cámara de Diputados, ante quienes el mandatario manifestaría: “Históricamente hemos demostrado una voluntad férrea y, hoy, ante estos momentos difíciles por la emergencia sanitaria, la disciplina y el sentido de ayudar al prójimo nos está permitiendo salir adelante”.

Evento anual de gran emotividad para gobernantes y gobernados, que en esta ocasión no perdería su solemnidad, pero sin la vistosidad y la alegría de siempre, pues las notas del toque del corneta de la banda de guerra del Ejército, serían el preludio para rendir un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas mortales de la epidemia-pandemia del Covid-19 tanto en Chiapas, como en el resto del país.

Juan Oscar Trinidad Palacios, al hacer uso de la palabra, recordaría “el espíritu y el entusiasmo de todos aquellos chiapanecos que concurrieron ejemplarmente al plebiscito, y eligieron voluntariamente formar parte de México, sigue latiendo en nuestros corazones y trasciende vivamente hasta nuestros días como el gran amanecer del federalismo en nuestra nación”.

Evento austero, con la asistencia de los integrantes del Gabinete gubernamental, que guardarían la sana distancia, en el que estuvieron presentes el alcalde de la capital estatal, Carlos Morales Vázquez, además del comandante de la VII Región Militar, Jaime González Avalos: el jefe de la XXXI Zona Militar, Jorge Antonio Olivera Orozco, y el coordinador de la Guardia Nacional en la entidad, Félix González Lara, en el que el también magistrado presidente del Consejo de la Judicatura, subrayaría:

“Este acto adquiere mayor significado en el presente contemporáneo, en el que México y Chiapas avanzan al Desarrollo con Equilibrio y Dignidad que saldarán la deuda histórica de la Federación con la entidad. Estamos recordando la gran cita en la que los chiapanecos confirmamos de manera definitiva nuestra mexicanidad, forjada en el crisol de la soberanía, la democracia y las libertades civiles, que desde ese entonces rubricaron nuestro amor indisoluble por la gran tierra mexicana.

“El 14 de septiembre de 1824, los chiapanecos hicimos valer, de manera libre y soberana, nuestra voluntad mayoritaria de ser parte de la Patria mexicana, hoy celebramos 196 años de esa federación. Me siento muy distinguido de poder ofrecer este mensaje conmemorativo en un día en el que celebramos la fecha más significativa y trascendente del calendario cívico de nuestra historia en Chiapas”.

Reconocimiento del titular del Poder Judicial, al mandatario Rutilio Escandón Cadenas, al afirmar que “hoy en Chiapas, tenemos a un Gobernador que ha sabido interpretar la visión del Presidente de todos los mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, al enseñarnos con el ejemplo que no puede haber respeto sin Ley; que no hay desarrollo sin educación; que no podemos tener paz y tranquilidad social sin diálogo y tolerancia; que no hay voluntad de cambio que sea verdadera, si no pasa por la plena participación y consenso de todos y cada uno de los chiapanecos”.

Trinidad Palacios expresaría su certeza de que “Chiapas vive hoy un escenario de grandes retos y oportunidades, los caminos para el desarrollo y el bienestar se están abriendo y consolidando, y exigen el mayor y el mejor de nuestros compromisos.

“Nos queda clara aquella convicción que hace 196 años tuvieron los chiapanecos de aquel entonces, al optar por seguir siendo Chiapas y pertenecer al mismo tiempo a la gran nación mexicana”.

Participación como oradora del festejo, de Rosa Elizabeth Bonilla Hidalgo, quien reconocería “la visión de igualdad y equidad que impulsan en Chiapas, el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, y a nivel nacional, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, con acciones comunes que dan participación a las mujeres y prosperidad a los sectores vulnerables”.

En ese sentido, el Jefe del Poder Ejecutivo chiapaneco, había manifestado en otra parte de su intervención, que “esta celebración histórica y democrática, es un ejemplo de que la mayor fortaleza de Chiapas está en sus principios y valores, en su cultura milenaria, pero sobre todo en la solidaridad para responder a los desafíos que se presentan”.

El gobernante reconocería que esta celebración histórica y democrática, es un ejemplo de que la mayor fortaleza de Chiapas está en sus principios y valores, en su cultura milenaria, pero sobre todo en la solidaridad para responder a los desafíos que se presentan”.

Una visión distinta a la de 2019 y años atrás, frente a la problemática de salud derivada del nuevo coronavirus, enfrentada en Chiapas, el país y el mundo, de la que Escandón Cadenas haría referencia al asegurar que los chiapanecos han demostrado ser un gran pueblo, por lo que expresaría su reconocimiento por su actitud responsable, y a los funcionarios de su Administración que han donado mensualmente un porcentaje de su salario, lo mismo que a los empresarios por sumarse a este esfuerzo y cerrar filas en atención a las necesidades prioritarias de la población de mayor riesgo.

Ahora más que nunca, subrayaría el gobernador a los más de cinco millones de chiapanecos, que “debemos de sentirnos orgullosos de ser mexicanos, hay que se tiene en el Presidente Andrés Manuel López Obrador, a un hombre patriota, decidido a apoyar a Chiapas, para acabar con la desigualdad, garantizar justicia social y brindar mejores condiciones a quienes más lo necesitan sin distingo”.

Faltaría la precisión que el columnista realiza, de que si bien es cierto que en 1824, la mayoría de la población de Chiapas, decidió su incorporación a México, como un Estado más de la Federación, los habitantes de la Región Soconusco, en la Costa, se abstuvieron de sumarse, permaneciendo independientes hasta 1842, en que el entonces Presidente Antonio López de Santa Ana, amenazó a los soconusquenses con enviar tropas, para obligarlos a acatar la voluntad de la mayoría, con lo cual el gobierno mexicano completó la integración nacional.

El jefe del Poder Judicial de la entidad, se mostraría por su parte,  optimista en su discurso, en cuanto a que “Chiapas vive hoy un escenario de grandes retos y oportunidades, los caminos para el desarrollo y el bienestar se están abriendo y consolidando, y exigen el mayor y el mejor de nuestros compromisos.

Nos queda clara aquella convicción que hace 196 años tuvieron los chiapanecos de aquel entonces, al optar por seguir siendo Chiapas y pertenecer al mismo tiempo a la gran nación mexicana”.

Juan Oscar Trinidad Palacios, reiteraría su reconocimiento al gobernador Rutilio Escandón Cadenas, por mantener su vocación de unidad y respeto de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial del Estado, en base al apego constitucional de la división de los mismos.

Como parte de esa integración en Chiapas, el presidente del Tribunal Superior de Justicia expondría: “Hoy, somos protagonistas activos del gran espíritu transformador que vive México, y que se traduce en proyectos dirigidos a detonar el desarrollo de esta rica y variada región Sur-sureste de nuestro país”.

Plena seguridad del quehacer conjunto, al aseverar Trinidad Palacios: “Porque Chiapas ya no es ni será nunca más el eterno compromiso a cumplir. Chiapas ya no es ni será materia de insostenibles discursos políticos, alejados de la realidad y pletóricos de promesas incumplidas.

“Hoy, tenemos realidades que minuto a minuto, día con día, se están convirtiendo en hechos tangibles: El Corredor Transístmico, el Tren Maya, los grandes programas sociales de apoyos a los adultos mayores, a los jóvenes, a las mujeres, a las niñas y niños, a las personas más vulnerables, más universidades y muchas acciones a las que sumamos nuestra fuerza y voluntad como parte de la República y que serán herencia para las futuras generaciones”.

Noticias alentadoras que se confía en su cumplimiento. Hay optimismo, pero también puede decirse, sin temor a la equivocación, que la mexicanidad chiapaneca, es una deuda pendiente del México injusto, que hasta ahora sigue fallando a quienes constituyen su principal baluarte en la Frontera Sur con Centroamérica, y que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, tiene la oportunidad de hacer justicia.

 

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y Comunicadores por la Unidad A.C.

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