miércoles, febrero 21, 2024

EN REDONDO: La perversión de Trump

Por: Mario Ruiz Redondo

Donald Trump no tiene palabra, pues mientras por un lado firmaba el miércoles 21 de junio una orden ejecutiva para evitar más separaciones de niños inmigrantes de sus padres, al ser detenidos al ingresar ilegalmente en territorio estadounidense, horas después ordenaba desplazar desde Texas, a 239 menores de edad a un centro de reclusión de Harlem, en Nueva York, sin que además exista un control tanto de su identidad como de sus progenitores.

El alcalde la urbe de la Gran Manzana, Bill de Blasio, informaría que el arribo de los migrantes infantiles no se le notificó oficialmente por La Casa Blanca ni por otra autoridad, sino que se enteraría de manera directa al visitar el lugar, sin que se le permitiera el acceso, por lo que pidió al mandatario Trump, pensar más en el trauma que se le estaba ocasionando a los infantes de origen centroamericano, la mayoría.

Un acto de absoluta perversión del presidente de Estados Unidos, considerando que las agencias gubernamentales que intervienen en el manejo de más de aproximadamente dos mil pequeños, entre ellos niños que no cumplen el año de edad, se mantienen inmersas en el descontrol, al carecer de la información más elemental de quienes son tratados en forma inhumana, en jaulas habilitadas como cárceles.

Este jueves, el también magnate inmobiliario, advertiría que el alcance de su decreto es limitado, ya que no evitará en ningún momento que aquellos inmigrantes que se introduzcan de manera indocumentada, serán detenidos y juzgados por incurrir en el ilícito y sus acompañantes menores serán recluidos para luego ser deportados a sus países de origen.

Contradicción total, más cuando el Pentágono anuncia que está de acuerdo en concentrar en sus bases militares distribuidas en el país, hasta 20 mil niños que sean separados de sus familias o que viajen solos a la Unión Americana.

De nueva cuenta, Trump se burla de los estadounidenses, que en su gran mayoría le han condenado y exigido cesar la política de “tolerancia cero”, implantada por su administración contra los migrantes, al haber incurrido en extremos y abusos, al quitar a los padres a sus menores hijos y recluirlos cruelmente cual delincuentes.

Poco le ha importado el repudio generalizado de líderes mundiales, como el papa Francisco, quien manifestaría que el populismo de Donald Trump, no es la respuesta a los problemas migratorios del mundo, ante lo cual expresaría su apoyo a las críticas de los obispos católicos de Estados a la Casa Blanca, “por ser contraria a nuestros valores católicos, además de ser inmoral”.

Esta vez, al desencadenar sus fobias contra los migrantes, el mandatario estadounidense tomó una decisión tan fallida, que motivó la suma en un frente común con el resto del planeta, de la Conferencia de los obispos católicos, con la de los más importantes líderes de otras religiones, para condenar la medida.

Voz a los sin voz del Sumo Pontífice, que externó su pensamiento en cuanto a que los gobiernos no pueden rechazar a la gente que llega. Tiene que recibirlos, cuidarlos, acompañarlos y luego establecerlos, como ocurre en toda Europa, con los seres humanos provenientes de zonas de conflictos bélicos y la pobreza en Medio Oriente y Africa.

Advertiría que los populistas están creando psicosis con la inmigración, incluso cuando  las sociedades que envejecen como Europa, se enfrentan a un gran invierno demográfico y necesitan más inmigrantes, pues sin ellos el viejo continente se vaciará.

Pero a Donald Trump, le tiene sin cuidado lo que ocurra en Europa, entretenido ahora en el rompecabezas en que se han convertido no nada más los dos mil pequeños detenidos y encarcelados, sino los más de 11 mil que se encuentran en la misma condición en la geografía estadounidense.

El poco tiempo transcurrido después de su decisión de ordenar la “reunificación de las familias” de inmigrantes detenidas desde abril, empieza a mostrar la magnitud de la complicación y salida del problema. El reencuentro de padres e hijos es desde ahora una tarea compleja, porque no se tiene la certeza de dónde se ubican.

La pelota ha empezado a lanzarse de un lado para otro, como prueba de la desinformación, como lo demuestra el Departamento de Salud y Servicios Humanos, responsable de la custodia de los menores, que este jueves seguía esperando “directrices” presidenciales, para la “implementación” de la orden del presidente, que en teoría dio fin a la separación de este importante grupo de familias inmigrantes ilegales.

Día jueves 21 de junio, en que la “benevolencia y misericordia” del decreto de Trump, quedaría atrás, para volver el gobernante a su retórica agresiva e irrespetuosa contra México, al reiterar su necesidad de construir un muro fronterizo que deberán pagar totalmente los mexicanos.

Vuelta al discurso de los calificativos incendiario, al referirse a los demócratas como “extremistas que quieren fronteras abiertas”, mientras que “México no hace nada por nosotros, excepto tomar nuestro dinero y mandarnos drogas. Podrían arreglar esto en dos días, pero alientan la migración hacia Estados Unidos”.

Días antes de recular al endurecimiento de su política de “Tolerancia Cero”, el líder gubernamental neo republicano, se mantendría en su decisión, argumentando que solamente el Congreso tendría facultades para cancelar la separación  de las familias de inmigrantes “de color café”.

Y han sido precisamente sus correligionarios republicanos de la Cámara de Representantes, los que han dado otro revés a su conducta racista y fascista, al generarse una división este jueves, que obligaría a posponer la votación a una propuesta de Ley que concluye las principales restricciones migratorias solicitadas por Trump, además de un muro con México y el impedimento a la separación de padres e hijos internados ilegalmente en territorio norteamericano.

Pero lo interesante de todo este enredo, es que antes de la marcha atrás de Trump, el martes 19 de junio, el mismo presidente defendería con vehemencia su estrategia y reforzó su discurso en contra de la inmigración, aún teniendo en contra la posición de legisladores republicanos, de líderes conservadores y la Cámara de Comercio de Estados Unidos, que le demandaban acabar con la separación familiar.

Evidente preocupación de los integrantes del Partido en el poder, frente a la cerrazón de su hombre en La Casa Blanca, al considerar que la polémica migratoria se estaba convirtiendo en un tema cada vez más complejo, que podría provocar una brecha interna a cinco meses de las elecciones legislativas.

Y vaya que sí, al grado de que ese mismo día, Mitch McConell, dirigente de los senadores republicanos, daría a conocer una propuesta de Ley para mantener unidas a familias de inmigrantes indocumentados, tras ser detenidas por cruzar ilegalmente la frontera.

Sin considerar la gran bola de nieve internacional que ser cernía sobre Donald Trump, afirmaría que su decisión de resolver el problema, al margen del mandatario, con el apoyo de los demócratas, pero su líder Chuck Schumer, le indicaría que la iniciativa republicana no tenía sentido, pues el jefe de la Casa Blanca puede actuar por su cuenta sin tomar en cuenta la decisión del Congreso.

El dirigente de la Nación más poderosa del mundo, contra su estilo muy personal de gobernar, no soportaría más la presión internacional y se adelantaría a sus legisladores de partido, aunque con los inconvenientes que de mala fe ha empezado a agregar, todavía más en perjuicio de los niños migrantes y sus padres.

De hecho, con la aplicación de su “Ley de Tolerancia Cero”, viola la norma constitucional, pues hasta ahora no existe ninguna normatividad jurídica que autorice a su gobierno a separar a los menores de edad de sus familias. Se trata de todo un disfraz de la Fiscalía de los Estados Unidos, implementada desde el mes de abril, de presentar cargos penales a cualquier adulto que ingrese de manera ilegal a la Unión Americana. Pero como los niños no pueden ingresar a prisión, en automático son separados, lo cual se refleja en los dos mil menores recluidos en lugares inadecuados, en donde son enjaulados como animales, en condiciones infrahumanas.

Habrá que esperar que los republicanos de la Cámara de Representantes, consideren como mayoría en el Poder Legislativo estadounidense, la posibilidad de instrumentar un nuevo marco legal que haga viable el mantener juntos bajo custodia, a los padres e hijos migrantes, cuando no tengan antecedentes delictivos.

Esa sería básicamente la forma del nuevo esquema de tratamiento a inmigrantes, pero ello no necesariamente implicaría que La Casa Blanca baje la guardia en su política de endurecimiento delas condiciones migratorias y la seguridad dela frontera con México, donde la prioridad sigue siendo la construcción de muro con un costo superior a los 22 mil millones de dólares, con cargo al pueblo mexicano.

Un detalle importante en esta crisis migratoria en la Unión Americana, lo representa el hecho de que no es la primera vez que el gobierno detiene y encarcela a menores de edad, pues en la Administración del demócrata Barack Obama, en instalaciones del Ejército fueron recluidos siete mil menores.

Ese, es precisamente el malestar de Donald Trump, de cómo en su caso se le ha satanizado, con la ejecución de su Ley de Tolerancia Cero, haciendo de la aprehensión y enclaustramiento de menores de edad, algo que no es nuevo en su país.

No acaba de comprender como el mundo se le vino encima, sin considerar que todo ello es consecuencia de su sistemática conducta racista centrada en la utilización de los niños inmigrantes, para lograr la aprobación de una ley migratoria más dura, que incluya los millonarios fondos para edificar su gigantesco muro con el que pretende cercar la frontera de tres mil kilómetros de longitud con México.

Están pendientes soluciones que atañen a la cada

vez más influyente comunidad de habla hispana en los Estados Unidos, cuyo voto será importante en las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre. Diferencias entre republicanos que no se llegan a acuerdos para sacar provecho a este sector electoral, como es el caso de legalizar la permanencia en el país de los Dreamers, que son aquellos indocumentados que arribaron de niños a territorio estadounidense y sobre los cuales pesa aún la amena de deportación, no obstante el repudio generalizado.

Difícil el panorama inmediato para los niños indocumentados que han sido separados de sus padres, considerando el lenguaje demagógico y la doble moral del presidente Donald Trump, más controvertido y odiado de los Estados Unidos.

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y de Comunicadores por la Unidad A.C.

Artículos relacionados