CIUDAD DE MÉXICO.- La competitividad empresarial en México y Latinoamérica está atravesando una transformación estructural. En un entorno marcado por presión regulatoria, disrupciones en las cadenas de suministro y riesgos climáticos crecientes, las empresas están migrando hacia un nuevo modelo donde la integración de finanzas, sustentabilidad, diversidad y operación ya no es opcional, sino determinante para su crecimiento y resiliencia.
Hoy, factores que tradicionalmente se gestionaban de forma independiente —como los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), la diversidad e inclusión o el impacto social— se están incorporando directamente en la toma de decisiones estratégicas, influyendo en variables clave como el acceso a capital, la gestión de riesgos y la eficiencia operativa.
De acuerdo con KPMG, el 49 % de las empresas en México y Centroamérica ya consideran los temas ESG como elementos centrales dentro de su estrategia empresarial, reflejando un cambio claro en la manera en que se define el valor en el mercado1.
“Las decisiones relacionadas con sustentabilidad, diversidad y liderazgo dejaron de ser intangibles; hoy influyen directamente en inversión, riesgo y desempeño financiero. Las compañías que integran estos factores toman decisiones más sólidas en contextos de incertidumbre y fortalecen su resiliencia ante choques económicos”, señaló Marcela López Lozano, subdirectora de Vinculación Estratégica de Lokton y consejera deI Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
Este cambio responde, en gran medida, a la evolución de los mercados financieros, donde inversionistas, aseguradoras y fondos están incorporando criterios ESG como parte de sus modelos de evaluación, impactando directamente el costo de capital y la viabilidad de largo plazo de las organizaciones.
En este contexto, la sustentabilidad también ha dejado de ser un eje reputacional para convertirse en una palanca operativa. La optimización de recursos, la economía circular y la reducción de la huella ambiental se están integrando en los modelos de negocio como factores que impulsan eficiencia y continuidad operativa.
“Hoy la sustentabilidad dejó de ser aspiracional y se volvió estratégica para el negocio. Cuando garantizamos que liderazgo, DEI y ESG se integran a la estrategia, no sólo aseguramos la viabilidad de nuestras marcas a largo plazo respetando su origen, también generamos impacto real poniendo a las personas al centro de todo lo que hacemos. Adaptarnos a la realidad climática, actuar hoy y crecer con resultados y sororidad es la única forma de construir negocios competitivos, resilientes y con futuro”, externó Mónica Rodríguez Ibarra, experta en Sustentabilidad y Responsabilidad para Pernod Ricard en Latinoamérica.
A la par, el impacto social ha evolucionado hacia modelos estratégicos vinculados directamente al negocio. Las empresas que alinean sus programas sociales con su operación no solo fortalecen su entorno, sino que reducen riesgos y construyen relaciones sostenibles con sus principales grupos de interés.
“La colaboración entre el sector privado, social y público es fundamental para escalar soluciones y generar cambios sostenibles. Cuando el impacto social se diseña con una visión estratégica, no solo fortalece a los territorios, sino que también contribuye a la sostenibilidad y resiliencia de los negocios”, señaló Carmen Robles, directora de la Fundación Herdez.
Uno de los cambios más relevantes en esta transformación es el papel del liderazgo femenino en la toma de decisiones estratégicas. De acuerdo con el estudio Mujeres de la Alta Dirección en México y Centroamérica 2026 de KPMG, el 34 % de las directivas en México lidera actualmente iniciativas de transformación digital, con una participación creciente en áreas clave como automatización, gestión de datos e inteligencia artificial2.
“El liderazgo femenino aporta una visión integral que conecta estrategia, personas y propósito. Hoy, la competitividad empresarial implica generar valor económico, social y ambiental de manera simultánea, integrando decisiones más conscientes en toda la organización”, señaló Griscelda Ramos, directora de Sustentabilidad de Natura México.
Este avance refleja un cambio estructural en las organizaciones, donde la diversidad ya no se aborda únicamente desde la cultura corporativa, sino como un sistema que impacta directamente en la innovación, la toma de decisiones y el desempeño del negocio.
“La inclusión no es un concepto abstracto. Como madre de un hijo autista he aprendido que cuando damos espacio a distintas formas de pensar y procesar el mundo, fortalecemos nuestra capacidad de adaptación, innovación y toma de decisiones en entornos complejos”, afirmó Cintya Campos, CFO LATAM de CHEP.
La cadena de suministro se ha convertido en uno de los principales puntos de ejecución de esta transformación. A través de las áreas de procurement, las empresas están trasladando estos criterios a sus proveedores, generando cambios a escala en toda la operación.
“La sostenibilidad y la diversidad solo se vuelven reales cuando se integran en contratos, indicadores y decisiones operativas. La transformación ocurre cuando estos principios bajan a la ejecución diaria del negocio”, añadió Margarita Gutiérrez, Chief Procurement Officer de PAVISA.
En este nuevo entorno, la convergencia entre finanzas, sustentabilidad, diversidad y operación está redefiniendo los estándares de éxito empresarial. Las compañías que logran integrar estas agendas no solo fortalecen su posicionamiento, sino que construyen modelos más resilientes, eficientes y preparados para el futuro.
Las mujeres que hoy lideran estas áreas no solo están impulsando nuevas conversaciones dentro de las organizaciones, sino tomando decisiones estratégicas que están configurando el futuro de los negocios en México y la región, demostrando que la rentabilidad y el impacto pueden avanzar de la mano.
AM.MX/fm
