jueves, julio 18, 2024

El hombre no está en el menú del jaguar

Luis Alberto García / Zamora Pico de Oro, Chiapas

*Tiene un mordisco excepcionalmente potente.
*Le permite perforar caparazones de reptiles acorazados.
*Igual que el resto de su especie, es un carnívoro estricto.
*Como en África e India, la especie es exclusivamente carnívora.
*Es un cazador solitario, inteligente y oportunista como ningún otro.

La dieta del jaguar-Panthera onca abarca más de ochenta especies diferentes. Prefiere presas grandes, principalmente mamíferos diurnos, como capibaras, tapires, pecaríes y en ocasiones ciervos, pero también caza caimanes e incluso anacondas adultas, no así seres humanos, que no están incluidos en su menú habitual
Aunque incluye entre sus presas prácticamente de todas las especies pequeñas que pueda capturar, como ranas, agutíes, aves grandes, peces, puercoespines o tortugas; un estudio llevado a cabo en la Reserva de Cockscomb en Belice, reveló que los ejemplares que vivían en la zona tenían una dieta compuesta principalmente por armadillos y pacas.
En las selvas de Brasil y en las sabanas y llanos de Venezuela, su hábitat natural, también se cría ganado, por lo que algunos individuos pueden especializarse en la captura de animales domésticos, convirtiéndose así en enemigos de lugareños que están prestos a emprender su exterminio implacable.
Aunque utiliza la técnica de asestar un mordisco profundo en el cuello para provocar la asfixia en sus presas, típica del género Panthera, prefiere un método de matar único entre los félidos (especialmente con el capibara): muerde directamente los huesos temporales del cráneo entre las orejas de las presas con sus colmillos, perforándolos hasta alcanzar el cerebro.
Esta técnica podría ser el resultado de una adaptación para abrir los caparazones de las tortugas: después de las extinciones del Pleistoceno superior, los reptiles acorazados como las tortugas se habrían convertido en la base de presas abundantes para el jaguar.
​Una vez que rompe el caparazón, simplemente mete la pata dentro y extrae la carne.[52]​ El mordisco en el cráneo lo utiliza con los mamíferos en particular; con reptiles como los caimanes, puede saltar sobre la espalda de la presa e inmovilizarla partiéndole las vértebras cervicales.
Con presas como los perros, asestar un zarpazo para aplastarles el cráneo puede resultar suficiente; pero lo normal es que este félido caza generalmente tendiendo emboscadas.
Es un cazador más dado a preparar emboscadas que a la persecución. Se desplaza sigilosamente por caminos del bosque, escuchando y acechando la presa antes de lanzarse sobre ella o prepararle una emboscada. Ataca desde su escondrijo con un salto rápido, habitualmente desde un punto ciego del objetivo.
La capacidad de emboscar de esta especie está considerada casi sin parangón en el mundo animal tanto por los indígenas como por los investigadores de campo, y son probablemente producto de su papel como super depredador en distintos entornos.
La emboscada puede incluir saltar dentro del agua para perseguir la presa, pues es capaz de llevar una de buen tamaño nadando; su fuerza es tal que puede cargar con cadáveres tan grandes como el de un novillo hasta lo alto de un árbol que sobresalga del nivel del agua.
Después de matar a la presa, la arrastra entre la espesura o a un lugar escondido. Primero come el cuello y el pecho, en lugar de la parte central, sigue con el corazón y los pulmones y después lel lomo.
Se estima la necesidad alimenticia de un ejemplar de 34 kg (en el extremo inferior del rango de pesos de la especie) en 1,4 kilogramos de comida al día. Para animales en cautividad de entre 50 y 60 kg, se recomiendan más de dos kilogramos de carne diarios.
En la naturaleza, el consumo es naturalmente más errático; los félidos salvajes gastan una energía considerable para capturar y matar las presas y pueden consumir hasta 25 kg de carne de una vez, y después pasar periodos de inanición.
A diferencia de las demás especies del género Panthera, no existe ningún registro de ataque sistemático a humanos y apenas hay casos documentados de jaguares atacando a humanos. La mayoría de los pocos casos de ataques a personas muestran que el animal atacante es o bien viejo, con los dientes dañados, o está herido.
En ocasiones, si se asustan, los ejemplares en cautiverio pueden arremeter contra los empleados del zoológico​, o del sitio en el cual permanecen sin razón alguna, presos, alejados de la naturaleza y de los sitios donde nacieron y de donde nunca debieron salir y vivir en libertad.

Artículos relacionados