EL CASTILLO: Siguen en pie fraudes y remates de terrenos

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El remate de tierras ha sido el gran tema, la base de acusaciones sobre las operaciones realizadas en el estado, ya sea a través del Fideicomiso creado para poder llevar a cabo estas acciones otrora requeridas de la aprobación del Congreso local, posteriormente como asignatura para el Instituto del Patrimonio Estatal, el IPAE. Ahora este renglón de venta de terrenos propiedad del estado y, por ende, parte importante del patrimonio de los quintanarroenses, se encuentra bajo la responsabilidad de una Agencia de Proyectos Estratégicos. Sin embargo, no solamente las autoridades locales se han dedicado a esta tarea y a ofertar grandes extensiones a precios de remate, de regalo, ridículas. También Fonatur ha entregado lotes de grandes dimensiones a particulares quienes pagan montos ínfimos.

Este Fondo, según recordamos, remató la famosa casa de visitas del gobierno federal, defraudó a la empresa Italiana a la cual vendieron una playa entregada a los ciudadanos. Para resarcirlos les entregaron terrenos en Tajamar a sabiendas de los juicios pendientes, con lo cual volvieron a engañar a estos inversionistas. No conformes con todo lo anterior, pusieron a la venta terrenos en la Zona Hotelera que fueron a parar a un solo dueño a precios irrisorios. Un predio se encuentra en Playa Delfines, el otro en Playa Coral. La extensión es de 17 mil 202 metros cuadrados, es decir, más de una hectárea y media.

Pulso Cancún Nizuc pagó solamente once millones de pesos de “enganche” porque resulta ser que esta operación la hicieron con pagos a plazos y éstos alcanzas los cinco años para su liquidación. La cantidad total a pagar en abonos chiquitos de 224 mil 698 pesos mensuales suma 55 millones 8 mil 990 pesos. El remate está a la vista. Casi dos hectáreas en una zona de playa privilegiada vendida dizque cubriendo lo marcado en Fonatur para estas operaciones. El valor catastral rebaza esa cifra y ni qué decir del valor comercial.

La no exigencia para construir en un tiempo determinado -o sea que solamente con la especulación de la tierra de aquí al 2023 que terminan de pagar- arrojará ganancias impensables si se actuara con total honestidad en estas operaciones y se quedaran fuera las recomendaciones y el influyentísmo o la tan odiada corrupción. Nos dicen aún es tiempo de cancelar esta venta bajo el argumento de existir renglones comprobables de alteración de avalúos sobre el costo por metro cuadrado de esos lotes

Carlos Kamkhaji Ambe es el accionista mayoritario de la empresa Pulso Cancún Nizuc, la cual carece de página electrónica y no aparece en el registro de empresas inmobiliarias. Por cierto, su hermano Salomón Kamkhaji Ambe, dueño de Pulso Inmobiliario S.A. de C.V, es otro accionistas beneficiado con el remate de estos terrenos. El director de comercialización de Fonatur, Martín Guillermo Merino Westphal, solamente se ha limitado a aclarar que no vendió Playa Delfines sino un terreno aledaño el cual, por cierto y sin haber sido pagado en su totalidad, ya luce una gigantesca barda, o sea a los Kamkhaji ya les entregaron la posesión. No cuenta con uso de suelo para hotel o vivienda pero ya metieron la solicitud para construir áreas comerciales y estacionamiento.

Entre más datos se tienen de esta operación está suficientemente clara la intención de especular con la tierra o de tener suficiente confianza en lograr, mediante quién sabe que medios, les otorguen las autorizaciones para la construcción de departamentos o de hoteles, la extensión es suficiente como para darles, inclusive, mayores densidades a las hasta ahora aprobadas. Hasta donde se conoce tampoco Fonatur abundó en los antecedentes de la empresa y el origen de sus accionistas pese a las exigencias marcadas en la nueva Ley de Lavado de Dinero. También se menciona insistentemente se llevará este caso no solamente ante la Función Pública sino a la oficina a cargo de Santiago Nieto.

Los de Fonatur saben que ya se rebasó el límite de cuartos, de departamentos, que se carece de más plantas de tratamiento de agua, la circulación vehicular es una pesadilla y ellos mismos ya no pueden ni siquiera con el mantenimiento de los camellones de la zona hotelera, por lo tanto, vuelve a considerarse criminal su actuación, independientemente de afianzar el calificativo defraudadora.

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