EL CASTILLO: ¡Hasta el Chapulín Colorado se nos murió!

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Conforme pasan los días se hace más difícil entender qué pasa por la mente de las autoridades y el tratar de adivinar hasta dónde nos llevará la inseguridad actual, cuándo, de qué manera, le pondrán punto final si, por lo visto, cada 24 horas el panorama se vuelve mucho más tétrico y no se trata de delincuencia organizada, de mafias del narcotráfico, de secuestradores, de tratantes de blancas, de polleros, sino de delitos cometidos contra los ciudadanos de a pie, los comunes y corrientes, los que asisten a los restaurantes o están formados en una fila para pagar la factura telefónica, o se encuentra comprando papas en un OXXO, o hacen cola frente a los cajeros automáticos. De los grupos que cometen delitos de los llamados del fuero común, tampoco pueden ser combatidos por quienes tienen justamente esa responsabilidad como prioritaria.

 

Durante las últimas semanas se han registrado asaltos a La Troje, sobre la avenida Bonampak, a un transeúnte, a una Notaría, 2 robos a casas habitación de la clase media, otro dentro del elegante restaurant Harry¨s en plena Zona Hotelera, uno más en el centro de atención a clientes de Telcel, 6 reportes de robo con agresiones, un atraco más en las cercanías del Restaurant Bovinos, dos residencias, una justo en donde habita el secretario de Seguridad Pública estatal, y el cometido dentro de un lujoso fraccionamiento citadino. Por lo tanto, ya no queda un solo lugar seguro porque, se recordará, han entrado a balazos a los gimnasios.

 

Sin mencionar ejecutados ni asesinatos, ni explicarse el porqué de esas interminables filas en la delegación del INM y, mucho menos, que de estar ahí formados pasen quienes hacen trámites a otro domicilio en donde pueden arreglar su documentación. Tampoco relacionamos feminicidios y mucho menos secuestros y la permanente venta de protección a negocios establecidos. Está suficientemente clara la incapacidad tanto de Jesús Capella como de su tocayo Abarca, quien se encuentra al frente ¡de la seguridad en Cancún! Tampoco hablamos de la policía turística y de lo que ocurre en la ministerial ubicada justo para darles atención en la zona hotelera. Eso ya sería demasiado, aunque tal vez no tanto como para obligar a reaccionar al gobierno.

 

Pero no vaya a creerse que solamente este mal, este cáncer, este nido de terror, está solamente en Cancún o en Bonfil. Los tentáculos abarcan Puerto Morelos y, al llegar a Playa del Carmen puede uno percatarse de la inexistencia de patrullas estatales, no hay una. Esto hace ver mucho de lo que hay detrás del telón. Por lo pronto, en Solidaridad los estatales emprendieron la graciosa huída como si el cumplir con sus obligaciones estuviera sujeto a las simpatías, antipatías, carácter de los titulares policiacos y del Ayuntamiento, por aquello de la cooperación, de la coordinación, de la instalación del mando único, de la operación del C-4, o de las instrucciones de Alfonso Durazo.

 

Se sabe de una reunión entre el mando municipal y el estatal y de esas hemos visto suficientes como para pensar o creer habrá alguna reacción en favor de los playenses. Doña Magaly Achach, “Chacho” García Zalvidea y sus disgustos con Joaquín Hendricks; Julián Ricalde y los jaloneos con Roberto Borge; Gregorio Sánchez y Félix González y así podemos seguir caminando por el pasado y, sin excepción, las encerronas han sido inútiles y por supuesto se daña a los ciudadanos y se va construyendo un camino rumbo al caos actual.

 

En ningún municipio están a salvo vidas y bienes, tengan o no narcotienditas o muy activos los integrantes del narcomenudeo. Eso está pasando facturas y nadie se extrañe si se pospone la construcción del Tren Maya hasta que exista la seguridad que garantice calma y productividad para los inversionistas.

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