martes, febrero 27, 2024

EL CASTILLO: Esperado arribo

El próximo 20 de abril cumple Cancún 49 años de existencia. Como preámbulo a esta fecha se tiene la llegada de funcionarios federales pertenecientes a la Secretaría de Turismo a la ciudad de Chetumal. Tal y como lo mencionó AMLO en su campaña y lo reafirmó en visita posterior, la capital quintanarroense fue seleccionada para albergar a esta dependencia y con razones más que suficientes al ser la entidad quien encabeza a las ciudades turísticas del país. Independientemente de ello el despegue de la zona sur de la entidad era, desde hace ya varios años, un reclamo de sus habitantes. La atención a la zona norte ha sido permanente en tanto se aislaron de lo que requería la población a partir del centro mismo, de su zona maya, de los municipios agrícolas.

Si se sigue un orden el despegue puede darse en Morelos, en Carrillo Puerto, en las áreas en donde el campo, debidamente apoyado, puede surtir a un número mayor de pobladores y obviamente cubrir las necesidades de prestadores de servicios y hoteleros. Si se sigue un orden la determinación presidencial causará muchos y grandes beneficios, si se deja pasar o se limitan a esperar órdenes, el establecimiento de la anarquía estatal no ayudará en nada a la realización de los planes hechos para un mejor futuro.

Los chetumaleños son una sociedad muy especial, su amabilidad y trato son de primera, buscan acercarse, conocer a quienes llegan, integrarlos, de ser posible, a su entorno. Por lo tanto, quienes arribarán ahora tienen la oportunidad de sembrar un buen camino para quienes los sucederán. Habrán de tomar en cuenta no se vive con esa prisa que caracteriza a las grandes ciudades, a la capital del país que es de donde vienen. El tiempo tiene otra dimensión y se privilegia más la buena vida, la seguridad, los entornos, la charla, el disfrute de una cerveza, de un trago, el encuentro con los amigos, las reuniones familiares, que otros intereses.

Son opuestas las prioridades y por ello será menester de quienes llegan el integrarse, aportar y no esperar simplemente la conservación de un empleo. Son una y mil maravillas por disfrutar si encuentran rápidamente el embrujo de habitar en una ciudad tranquila, de rodearse de vecinos en quienes pueden confiar, llevan muchas generaciones de vivir en una ciudad en la cual prácticamente se conocen todos e igualmente está integrada porque desde siempre se quitaron las barreras de las clases sociales, no hay ahí, entre ellos, ninguna referencia a la pertenencia de una casta divina.

Chetumal, además, es una ciudad con historia, con experiencias y sucesos no registrados en otras partes de México. Sus relaciones tanto con el centro como con Belice, las costumbres propias y las adoptadas, la referencia gastronómica, el manejo del lenguaje, todo ello constituye una experiencia y también rasgos para felizmente decidir adoptarlos e integrarlos a la existencia, a la vida actual.

Es de esperarse sea grata, amable, responsable, la conducción de estos primeros funcionarios. Una presencia y poner en marcha actitudes de conquistadores hará se produzca prácticamente de inmediato el rechazo. Y, si iniciamos estas líneas refiriéndonos a Cancún y sus 49 años de existencia, es porque esta ciudad le dio cobijo a los llegados de todos los puntos de nuestro país, es cosmopolita y los errores que ahora se ven han sido producto de malas autoridades, de indolencia, de ambiciones y, obviamente, de la tantas veces repudiada corrupción.

Chetumal en ello sigue siendo, por decirlo de alguna manera, virgen y… ojalá así siga.

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