martes, febrero 27, 2024

ECONOMÍA Y POLÍTICA: Qué tiene Andrés Manuel que la derecha no puede con él

MIGUEL ÁNGEL FERRER
Hace apenas cinco años resultaba impensable e inimaginable que el Poder Judicial actuara de manera independiente con respecto a la Presidencia de la República. Hace apenas un lustro la totalidad del Poder Judicial acataba sin chistar las órdenes de Palacio Nacional.
Esa época de obediencia y sumisión terminó en diciembre de 2018. Hoy todo es distinto. Jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) actúan, para bien o para mal, con plena independencia.
Y no sólo eso. Ahora el Poder Judicial ha pasado de ser lacayo del Presidente de la República a su más fiero e irracional opositor. Jueces, magistrados y ministros (de la SCJN) no sólo no ocultan su beligerancia contra el Poder Ejecutivo sino que hacen alarde de su belicosidad anti Palacio Nacional.
Para oponerse a la Presidencia de la República el Poder Judicial lo mismo ordena liberar a conocidos y peligrosos delincuentes que brinda protección a grandes y célebres evasores fiscales.
Valiéndose del abuso y retorcimiento de sus facultades legales, el Poder Judicial incluso ha hecho pública su pretensión de destituir al Presidente de la República, lo que significaría dar un golpe de Estado de carácter judicial.
En lo que respecta a esta absurda pretensión debe decirse que el mafioso Poder Judicial tuvo que echarse para atrás. Con toda seguridad puede afirmarse que comprendió que la correlación de fuerzas políticas y sociales no le era favorable.
Nuevamente este baluarte y reducto del conservadurismo está haciendo una mala lectura de la situación política nacional. Piensa que tiene la fuerza suficiente para doblegar a López Obrador y frenar y revertir la Cuarta Transformación.
Al obstruir los actos de gobierno del Presidente, al liberar delincuentes, al proteger a funcionarios corruptos, el Poder Judicial está cavando aceleradamente su propia tumba. Como se dice popularmente, jueces, magistrados y ministros están estirando demasiado la liguita.
Y como parte esencial de esa mala lectura de la situación política del país, ese poder mafioso, corrupto y desprestigiado está, otra vez, subestimando la fuerza y la capacidad política de López Obrador y del movimiento de transformación nacional.
Esa obvia subestimación sólo puede conducir a perder finalmente la pelea. Y parafraseando la celebérrima frase revolucionaria cubana de los años sesenta se puede decir: qué tiene Andrés Manuel que la derecha no puede con él.

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