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Mouris Salloum George
Poco duró el fragante rocío en El jardín de las rosas de la Casa Blanca que humedeció el encuentro bilateral teleciano. Ayer, en su cadena de televisión favorita -Fox News- Donald Trump volvió a la carga contra México en días en que se encamina rumbo a la convención nacional del Partido Republicano para amarrar su nominación a un segundo mandato.

Según reporte de anoche de la autoridad sanitaria, en los Estados Unidos suman ya 3 millones 572 mil contagios por coronavirus: 140 mil 377 muertes y contando.

Con un entrevistador a sabor, el candidato presidencial republicano sugirió que las cosas estarían peor: Gracias a Dios, construí casi todo el muro con México. Fíjense bien en México. No nos está ayudando a frenar el contagio, un reclamo a otros medios de comunicación que no se tragan sus ruedas de molino.

Dos días antes, el inquilino de Palacio Nacional había subrayado el esfuerzo extraordinario de su administración, ejerciendo más de 25 mil millones de pesos adicionales al Sector Salud y en apoyos a pequeñas unidades productivas y a población pensionada.

Desde donde no llegaron los primeros contagios en febrero

Desde la última semana de febrero pasado, el primer caso de Covid-19 se reportó como contraído en Italia. Le siguieron tres casos a bordo de un crucero internacional que ancló en la Isla Cozumel. Otras historias clínicas tuvieron como portadores a prominentes mexicanos que estuvieron en centros turísticos de invierno de los Estados Unidos. Aquí, por lo visto, no sirvió para nada el muro que blasona el presidente norteamericano.

De tercer país seguro a la condición de chivo expiatorio

A mayor abundamiento, la vulnerabilidad de México al coronavirus se potenció en la franja fronteriza norte, donde han sido arrojados por Washington migrantes latinoamericanos solicitantes de asilo en los Estados Unidos, sin que se les resuelva su estatus migratorio.

Aleatoriamente, la más alta incidencia del Covid-19 se ha detectado en plantas maquiladoras y ensambladoras del lado mexicano, gestionadas en su mayoría por ejecutivos norteamericanos, en las que se ha negado el confinamiento domiciliario a personal con diagnóstico de la pandemia.

Las arremetidas contra México de Trump eran de esperarse conforme las campañas presidenciales en el vecino país entraran en su ruta crítica. No hay novedad.

Lo novedoso es que, de ser tercer país seguro para contener los flujos migratorios del sur, México ha pasado en su frontera norte a la condición de chivo expiatorio. Y eso si calienta.
(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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