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Por Mouris Salloum George (*)
El concepto Tregua de Dios es, obviamente, de naturaleza religiosa. Alguna literatura informa que, ante una amenaza común, hasta los animales pactan instintivamente la paz, para preservar las especies.

Esa propuesta fue instituida por el Papado en el siglo XI y trasladada al conflicto social, después de que los concilios de Cherraux y Toulogues respondieron un siglo antes en Europa a la pugna por la tierra, que enfrentó a la burguesía contra la nobleza y la Iglesia católica intercedió por los campesinos. No gratuitamente: Estaban de por medio sus propios feudos.

El papa Francisco oficia en solitario misa urbi et orbi

Diez siglos después, sobrecoge la imagen del papa Francisco, oficiando en solitario una misa urbi et orbi en el centro de la angustia provocada por el coronavirus y llamando al entendimiento y la conciliación. Francisco es reputado como El papa de la misericordia en mérito de su bula Misericordia Vultus (abril/ 2015): El rostro de la misericordia.

Estamos en esas ocasiones en que la conseja popular equipara las excitativas públicas con los llamados a misa.

Frente a la universal crisis sicológica que sacude a la humanidad, no todos sus líderes se atienden de terceros: Rezan para su propio santo, cualquiera que éste sea.

México, por supuesto, no escapa de la histeria colectiva: El Estado asume sus responsabilidades, pero otros componentes del grupo dominante no responden en el mismo grado y medida a la preocupación social. Cada cual vela por sus propios intereses.

No sólo: Cuando los medios convencionales no reproducen sus exigencias, los intereses creados echan mano a las socorridas redes sociales para cuestionar toda acción cautelar asumida por las autoridades de Salud Pública.

En la crisis, todos quieren acarrear agua a su molino

En asuntos que competen a la Administración Pública en casos de contingencia, como el actual, la Política se ha convertido en teatro de guerra donde todos quieren acarrear agua a su molino.

En línea con la entrada a este tema, subrayamos la actitud del Partido Acción Nacional (PAN). Lo amerita el hecho de que, desde su fundación, bajo la cobertura religiosa,  se asume como el partido del humanismo político.

Con un deleznable espíritu de cuerpo, los representantes de esa formación partidista en las cámaras del Congreso de la Unión, en las gubernaturas y las legislaturas estatales, y en los gobiernos municipales se han trepado al carro del oportunismo electorero para impugnar algunas iniciativas legislativas y, en otros casos, tratar de sacar provechos particulares de las medidas y programas presupuestales de emergencia adoptadas por la Federación, para enfrentar la crisis.

Si vale la acotación, a esas fuentes están acudiendo algunos medios extranjeros de marcada filiación política e ideológica, contraria a la del gobierno mexicano, para poner entredicho los planes de emergencia.

El Sindicato de Gobernadores panista, vuelve al ataque

En esa dirección se mueven el sindicato de gobernadores panistas (nueve), desprendimiento de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), y algunos poderosos alcaldes del mismo establo,  para tratar por la libre sus demandas al gobierno de la República.

No es extraño que el PAN coincida puntualmente con facciones del poder económico privado que, por encima del interés superior de la Nación, están reclamando sus propias prebendas. Ha sido su tendencia histórica, fuera y dentro del poder.

Es cierto que esa conducta no es privativa de la formación azul, pero es ésta la que con mayor beligerancia marca la pugna política.

Como que, en momentos de tragedia, son pocos los que ven el rostro de la misericordia. Penosa actitud moral.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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